Diabetes al día

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Dr. Carlos Russo
Nuestras Zonas ErogenasPDFImprimirE-mail
Escrito por Dr. Carlos Russo

Toda la piel de nuestro cuerpo es  una gran zona erógena, lo cual significa que es capaz de lograr la excitación sexual. Dependiendo de cómo se reciba ese estímulo, se lograra o no esa excitación.
Dividimos básicamente a las zonas erógenas en primarias y secundarias.

Las zonas erógenas primarias son los genitales tanto en la mujer como en el varón. Las zonas erógenas secundarias, a su vez se dividen en genitales, perigenitales y extragenitales. Más adelante detallaremos cada una de ellas.
Pero, ¿cuál es la importancia de tratar este tema para la población diabética?

Dado que las zonas erógenas se encuentran en nuestra piel y su estímulo se recibe  a través  del tacto, es razonable pensar que cuando existe una disminución de la percepción sensitiva, la estimulación de nuestros tegumentos, no va a generar una respuesta adecuada.

Si un paciente es portador de una afección del nervio periférico, (polineuropatía), puede existir una disminución de la sensibilidad en diferentes sectores de la piel. La polineuropatía no es una complicación temprana de la Diabetes, pero, cuando se establece, es de rebelde y difícil tratamiento.

Un breve resumen de cuáles son las zonas erógenas, nos permitirán conocer parte de ese gran mapa erótico cutáneo.

Las zonas erógenas primarias son, en la mujer, el clítoris y la entrada de la vagina, y en el varón el glande o cabeza del pene.

Se les llama primarias pues son las de mayor receptividad de los estímulos sexuales capaces de llevar al orgasmo.

Las zonas erógenas secundarias genitales  son, en la mujer, los labios mayores y menores, y la vulva, y en el varón, el escroto y el prepucio.

Las zonas erógenas secundarias perigenitales son, tanto en la mujer como en el varón, el bajo vientre, la región inguinal, el  ano  y  el  recto y su zona circundante  llamada  periné.

Las zonas erógenas secundarias extragenitales son, en ambos sexos, los labios, pezones y mamas, cuello, cara lateral del tronco y pecho, cara interna de los muslos, vientre y nalgas, principalmente. Estas zonas son de primordial importancia al momento en que se establece la comunicación sexual a través de los diferentes sentidos. En este caso, es el sentido del tacto el que prima, tanto en quien lo recibe como así también en quien lo proporciona.

Esa comunicación sexual táctil que nos interesa ahora, es parte del juego preliminar  que va a llevar a desarrollar la fase de excitación, esto es, lubricación en la mujer y erección en el varón.

La existencia de una pérdida o diminución de la captación sensitiva en esas áreas, erógenas, sobre todo primarias y secundarias genitales, provoca que se tarde o no se llegue a establecer en un tiempo adecuado dicha fase de excitación.

Pero repito lo anteriormente citado, la polineuropatía es una complicación habitualmente tardía y no obligatoria en todos los diabéticos.

En el caso en que la lesión neurológica se ha establecido y se ha perdido parte de la sensibilidad en las referidas zonas, es necesario que el paciente aprenda a transformar las áreas que aun están indemnes en zonas erógenas más sensibles. A eso se le denomina primarizar. Para ello debemos tomar aquellas zonas secundarias indemnes e instruir a los pacientes para que logren generar la transformación  en  zonas  primarias  a través de sus estímulos táctiles, uso de fantasías sexuales, recuerdos placenteros de anteriores encuentros con su pareja y otras técnicas.

Esto lógicamente se logra con un dedicado empeño por parte de ambos integrantes de la pareja. Es imposible cambiar ese mapa cutáneo si ambos no están de acuerdo.
Un cuadro similar, salvando las diferencias lo vemos en los lesionados medulares que han perdido totalmente la sensibilidad desde cierto nivel medular. A través de la enseñanza, esos pacientes llegan al llamado paraorgasmo por el estímulo de zonas diferentes a las erógenas primarias o secundarias genitales.

Sabido es que no podemos esperar que las cosas se solucionen fácilmente si no hay un estricto control de la enfermedad metabólica de base. Por ello, para lograr cambios, el paciente debe poner todo su empeño en tratar y controlar su Diabetes. De otra forma, nuestro trabajo cae en saco roto.








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