Diabetes al día

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Dr. Martín Macedo
El Problema del Sobrepeso.PDFImprimirE-mail
Escrito por Dr. Martín Macedo

Se trata de un problema que afecta a millones de seres humanos. Se está constatando que también los niños pequeños están siendo afectados por exceso de peso. Hay un número muy importante de niños obesos. Se habla de una “epidemia de obesidad infantil”. Pero no es solo infantil. Se lo ve por todos lados. Sobre todo cuando se alcanzan los 35-40 años de edad. No solo por motivos estéticos sino por motivos de salud.

 

Parece un problema muy difícil de resolver. Hay cientos de publicaciones, trabajos científicos e investigaciones sobre el problema del sobrepeso. Pero por ahora no parece mejorar. Por el contrario vemos cada vez más familias donde los padres y también los hijos pequeños tienen sobrepeso importante.

Hace un tiempo hablé con un amigo que trabaja en coaching. Estuvo en China con su esposa haciendo unos cursos de perfeccionamiento. Le llamó poderosamente la atención que no encontraron personas gordas en ese país. Con su esposa bromeaban a ver quién descubría primero un chino gordo. Estuvieron casi 2 semanas y no aparecía ninguno a la vista. Nadie ganaba la apuesta. Pero después de una tenaz búsqueda mi amigo encontró una gordita china. Pero, me dijo, ¡no tenía celulitis!

Solo una. Y la única mujer china con sobrepeso no tenía celulitis. Por lo tanto para los chinos, japoneses, coreanos e hindúes, el sobrepeso es algo muy raro. Es casi un milagro encontrar obesos en China. En ese país viven 1200 millones de personas. Y mi amigo y su esposa estuvieron casi 2 semanas. Viajaron por diferentes ciudades y provincias. Vieron seguramente a cientos de personas o tal vez miles buscando a su “gordito”. Y solo encontraron una mujer con sobrepeso. ¿Qué puede decir la ciencia al respecto? ¿Por qué es tan raro encontrar obesos en China, Japón y Filipinas? ¿Y por qué es tan fácil encontrarlos en occidente?

Cuando se llega a un país occidental no es necesario salir a las calles o avenidas para ver obesos; ya los funcionarios del aeropuerto tienen sobrepeso importante. El conductor del taxi. El funcionario policial. El administrativo que los recibe en el hotel. El cocinero del hotel. Y la chica de la limpieza. El turista que llega a occidente podrá buscar algo diferente yendo a una iglesia o lugar de recogimiento. Pero se asombra al descubrir que el sacerdote también es gordo. Y los monaguillos. Luego llega a su habitación y mira un poco de televisión. El experto en pronósticos climáticos también tiene sobrepeso. Y hasta el presidente de la nación. Occidente está gordo. Pero oriente no. Podríamos reflexionar un poco y aprender el “secreto” oriental.

Este secreto es muy sencillo. El problema del sobrepeso y de la obesidad es muy fácil de solucionar. Solo hay que seguir a la naturaleza. Cada animal tiene una naturaleza diferente. Lo natural para el colibrí es el polen. Lo natural para una gaviota es comer pescado. Lo natural para un mono es comer frutas. Todos los animales comen lo que es armónico con su naturaleza. Salvo que el hombre los domestique. Los peces no tienen sobrepeso. Tampoco los leones ni los búfalos. Todos se alimentan según su naturaleza. No endulzan su desayuno. Ni están preocupados por variar los menúes. Y se mueven. Desde que despiertan entran en movimiento. En acción. El sobrepeso es un problema humano. Y occidental. No es genético. Es un problema provocado por el estilo de vida occidental. Sedentarismo y comida anti fisiológica. Mientras los occidentales se obstinen en nutrirse en base a carne de animales, derivados de la leche, refrescos, chocolates, helados y harinas refinadas, el problema del sobrepeso no tendrá solución. Es un problema causado por los hábitos. Por los malos hábitos. Hábitos “gordos”. Pizzas, panchos, “refuerzos”, bizcochos, mate dulce y el asado del domingo.

Con ese estilo de vida, el sobrepeso llega sin falta a los 30-35 años. No importa si se trata de un gran profesor universitario, el presidente de la república o un simple funcionario administrativo.

La naturaleza tiene leyes precisas. O se vive según ella o contra ella. Los asiáticos y los indígenas de américa se alimentan en base a cereales en grano. Lo han hecho por 5.000-7.000 años. Y no han padecido obesidad, ni epidemias de cáncer o enfermedades degenerativas como las que asolan a los occidentales del mundo “desarrollado”. La base son los granos. Vegetales, semillas, algas, legumbres, pescado y otras carnes magras en pequeñas cantidades. En Asia no se consumen lácteos y mucho menos azúcar y postres que en occidente. Y son todos adictos al ejercicio y a la cultura física. Se levantan muy temprano a practicar yoga o tai chi, karate o taekwondo. Primero la meditación, luego el ejercicio. Y luego un desayuno liviano porque de mañana el cuerpo está todavía despertando. La comida fuerte es entre las 11 y las 13. Son antiguas tradiciones. Pero estas tradiciones han creado naciones poderosas. No solo económicamente. Sino también espiritualmente.

En oriente la base son cereales y alimentos vegetales. Un mínimo de carnes. En occidente la base son proteínas animales. La base es músculo de  animal o lácteos. Son los alimentos de “alto valor biológico”. Los de origen vegetal son menospreciados… “verduritas”... “porotitos”... “semillitas”. Para el occidental comer bien es comer un “buen churrasco” o un sándwich de jamón y queso. Algo “polentón”. Comida fuerte. Alimentos verdaderos. Son mitos. Son hábitos. Son costumbres sumamente arraigadas. Incluso creemos que si no nos alimentamos en base a músculo de animal cocido nos vendrá anemia o desnutrición. Y los niños no crecerán. Y esta creencia lleva a un estilo de vida basado en la dependencia hacia la vaca o el pollo. Y lleva a perpetuar un problema llamado obesidad. Pero si adoptamos por un mes el modelo tradicional de oriente, con las modificaciones propias al gusto y tendencias occidentales veremos que el sobrepeso es muy fácil de solucionar.

De eso se trata la macrobiótica según yo la entiendo. Adoptar el exitoso modelo asiático pero sin perder nuestra idiosincrasia occidental. Un trabajo creativo. Crear una nutrición exitosa que incorpore lo mejor de oriente y lo mejor de occidente. Eso hicieron los japoneses. Amalgamaron el espíritu tradicional, la dedicación y la disciplina con las técnicas de los europeos. Y crearon una superpotencia en 40 años.



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