Diabetes al día

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Gisele Mosegui
Uruguayos con Diabetes en los AndesPDFImprimirE-mail
Escrito por Gisele Mosegui

Bitácora de Expedición Andes 2014 – Valle de las Lágrimas

El mes de marzo de este año fue de gran expectativa y preparación para la gente de la Fundación Diabetes Uruguay, ya que desde tiempo atrás venían preparando una experiencia vital increíble: viajar a la Cordillera de los Andes, y subir caminando hasta el sitio del accidente aéreo del avión Fairchild 571 de la Fuerza Aérea Uruguaya, ocurrido el 13 de Octubre de 1972, que generó un evento de superación humana y supervivencia conocido desde entonces en todo el mundo como el “Milagro de los Andes”.

 

Todas las personas con Diabetes saben lo que es el día a día de esta enfermedad: controles, responsabilidades, altibajos, estrés, cambios permanentes en las dosis de insulina con relación al ejercicio y alimentos consumidos. Todo esto podía llegar a niveles desconocidos de complejidad en las alturas de la montaña, con diferencias de temperatura enormes, falta de aire y fatiga muscular producto de las caminatas exigentes.

Así lo hizo este grupo conformado por: Abayubá Rodriguez de 45 años, Alejandro Duera de 14, Pablo Pirotto de 24, Pablo Cajaraville de 29, Sebastián Gauna de 34 años,  todos  con Diabetes tipo 1, y con ellos Gisele Mosegui, 48 años, Presidente de la Fundación Diabetes Uruguay, además del deportista uruguayo Alejandro Martorell y Diego Cortinas como fotógrafo.

Y he aquí una síntesis de su “bitácora de vuelo” que fue llevando Gisele Mosegui en esta aventura que los trajo de regreso renovados, felices de superar esta exigente prueba y deseosos de compartirla con todos ustedes.

Martes 25/03/2014

Sentimientos de mucha alegría, euforia con los muchachos, hermosa mañana con mucha ilusión en este viaje. Todos con la CELESTE puesta: felicidad, ansiedad, esfuerzo, desafío, entusiasmo, estupendo, expectativa, motivación, fuerza, voluntad, equipo, emoción, curiosidad, tranquilidad.

Miércoles 26/03/2014

Todos despiertos y controlados, analizando los resultados de las glucemias según lo que cada un hizo y como están los valores. Muchas diferencias. Aba con hipo 048, Ale 0.24, Pablo C. con 1.94 (no se dio Insulina en la cena)

Hoy por 8 minutos perdimos el bus que se combinaba para ir a San Rafael. Al final la espera nos dio para reorganizar las mochilas, se nos pasó volando el tiempo, se respiraba NERVIOSISMO y ANSIEDAD porque la montaña se acercaba y los tiempos se acortaban para arrancar con ¡la gran expedición!

Nos tomamos el bus y ahí nos esperaba una camioneta para llevarnos montaña adentro. Llegamos al parador El Sosneado, era nuestra última parada, último baño, ultima recargada de agua y de víveres. Parecía que cada uno se quería llevar las últimas reservas de víveres antes de entrar a la montaña… se respiraba una situación muy especial.

Todos prontos, camioneta cargada con todas las mochilas y a subir a la camioneta para arrancar a entrar en la montaña. Lejos cada vez más del contacto con la sociedad, la montaña nos recibía, tarde soleada, todos asombrados y maravillados con la hermosa naturaleza y su grandeza. Paramos en el puesto donde se coordinó para que las mulas subieran el día siguiente las carpas y la comida.

Seguimos avanzando y llegamos al delta del Río Atuel donde arrancaría nuestra caminata ya con los pies mojados, porque había que cruzar el río con sus tres brazos de agua. Esta fue nuestra primera prueba con el uso de los bastones.

Personalmente el cruce de los ríos era mi gran miedo, al menos en este momento ese era mi único temor y/o debilidad. Finalmente tambaleando y aprendiendo a enfrentar la correntada para mantener el equilibrio pasamos TODOS con las mochilas secas. El agua estaba helada y con bastante fuerza, nos pasaba la rodilla ¡! Luego del cruce de los tres brazos a secarse los pies y a cambiarse el calzado para seguir o mejor dicho para arrancar a caminar hacia la ladera de la montaña para armar nuestro primer campamento. Parecía que estaba ahí no más… pero nunca se llegaba, fueron casi 2 horas de caminata en el valle, ya cayendo la noche llegamos al lugar en donde se armaron las cuatro carpas. Los guías a preparar la cena (ravioles con salsa) y cada uno a acomodarse en las carpas para la noche. Se encienden las linternas de cada uno, era una noche hermosísima, calma y de estrellas.

Luego a controlarse todos para la cena y rápidamente a descansar para reponer energías para un largo jueves de caminata en ascenso en la montaña.

Jueves 27/03/14

Nos despertaron a las 7 hs para poder desarmar el campamento, desayunar y a las 9 hs vendría el señor a caballo con una mula para levantar la carga para llevarla hasta el segundo campamento.

En la noche hubo algunas hipoglucemias, el ejercicio del día anterior se comenzaba a notar en los valores del desayuno.

Finalmente todo en orden, mochilas cargadas, cantimploras con agua  y a arrancar con los repechos todos en fila india y luego comenzando a sentir calor. Un día espléndido, soleado y despejado.

Ascendiendo al lado del cauce del río y a lo lejos sobre la derecha algunos picos nevados.

Luego de 45 minutos de caminata, paramos a nuestro primer ‘puesto de control’ y a reponerse de los valores bajos y mucha hidratación. Se repusieron y a seguir ascendiendo paso a paso, se sienten los bastones clavados en la tierra y rocas. Después algunas bajadas donde aprendimos un nuevo uso del bastón para mantener el equilibrio. En ese momento descubrí que lo peor no serian los cruces de los ríos, sino las pendientes de la montaña.

Cruzamos un rápido de agua donde solo se escuchaba el ruido de la caída del agua y al otro lado del río Rosado nos detuvimos para almorzar y descansar con un hermoso e intenso sol que nos sigue acompañando.

Cuando llega la brisa refresca, es un alivio para el cuerpo en el ascenso.

Seguimos caminando en total 3 horas, con hipoglucemias en el camino que se paraba para resolverlas y analizarlas para poder evitarlas para lo que restaba.

Cruzamos el río Barroso y llegamos al segundo campamento, en donde de lejos se veía en la altura una casa, pero en verdad y a medida que nos acercábamos se distinguían 2 carpas grandes que nos esperaban con la merienda pronta. Eran pasadas las 16 hs y luego de vadear el río ya no nos importó caminar con los pies mojados… pues estábamos llegando al campamento y se terminaba con las 7 horas de caminata por ese día.

Después de la cena nos explicaron dos ejercicios que teníamos que hacer antes de acostarnos para prepararnos para la larga jornada del día siguiente. Uno de los ejercicios consistía en pensar en algún momento lindo, de felicidad que lo asociáramos a una palabra y que al día siguiente cuando estuviéramos cansados y sin energías repitiéramos esa palabra y pensáramos en ese momento para poder seguir el camino. El segundo ejercicio era pensar en cómo nos imaginábamos sería el ascenso con las situaciones adversas que nos pudieran pasar y cómo salíamos exitosamente de esa situación, llegar a la cima y si en nuestro pensamiento no lo lográbamos volver para atrás y volver a empezar hasta lograrlo.

Viernes 28/03/14

A las 4 de la mañana nos despiertan para empezar a aprontarnos. Desayunamos, ajustamos los últimos detalles de la mochila más liviana (sólo llevamos lo necesario para el día) para a las 5.30 hs arrancar en fila india con las linternas prendidas, bastante frío, se respiraba el nerviosismo, ansiedad y partimos hacia el lugar donde están los restos del accidente del avión. Una luna tímida, menguante, quedaba a nuestras espaldas despidiéndose sobre el campamento. La caminata a oscuras tuvo su encanto, por no saber diferenciar más que repechos o pendientes en el terreno, siguiendo los pasos del compañero que tuvieras adelante en la fila.

A las 7.30hs llegamos al Río de las Lágrimas, ya con sol y descubriendo el lugar en donde estábamos rodeados de montañas, cruzamos el río y continuamos la caminata, dejando el almuerzo antes de cruzar el río y los championes y medias mojadas al otro lado del río para al regreso levantar todo y almorzar.

A lo largo de la caminata cada vez el camino era con más pendientes exigiendo un mayor esfuerzo para avanzar y con mayor dificultad.

Cada cincuenta minutos teníamos las paradas obligatorias de control para hidratarnos y realizar los controles de glucemia, resolviendo las hipoglucemias que se daban y que a medida que se avanzaba en altura costaría más recuperarse de ellas, ya que la digestión se hacía más lenta también al estar en continuo movimiento.

Día hermoso, soleado, el sol nos hacía entrar en calor sumado el esfuerzo de la caminata, pero se sentía el frío de la montaña y de la altura, no daban ganas de desabrigarse.

Cada vez más exigido el camino de unos 15 kilómetros desde el campamento del Barroso al memorial, todos en silencio, luchándola para llegar y cada uno según su entrenamiento lo sintió diferente.

Finalmente luego de 6 largas horas de caminata, siendo aproximadamente las 11.30 hs logramos alcanzar el último repecho y a lo lejos luego de un valle de piedras se visualiza el santuario. Brilla en la montaña el monolito de mármol que hay en el lugar.

Cada uno siguió su ritmo para llegar y afloraron muchas emociones, sentimientos de tarea cumplida, y el SI SE PUEDE brotó del corazón de cada uno. Es una planicie rodeada de montaña y los ojos no daban para mirar, a algunos nos faltaba el oxígeno por la exigencia física que implicó llegar, la emoción y la altura… otros quisieron seguir caminando dirigiéndose hacia la montaña para llegar a donde está el fuselaje de avión. Caminata arriesgada, tanto, que el guía los llamo para que volvieran.

Rendimos homenaje en respetuoso silencio, por los jóvenes que no pudieron salir de ahí y colocamos una placa con el texto “Su fuerza de voluntad para superar lo adverso es una motivación para nosotros. Por la vida y con Diabetes ¡SE PUEDE !” firmada por los jóvenes de la Fundación Diabetes Uruguay con fecha 28/03/2014. También firmamos una bandera de la FDU para dejarla en el lugar, buscamos piedras grandes para sostenerla. Momento emotivo en que parecía todos nos queríamos quedar ahí, pero no nos podíamos quedar mucho más rato porque el Río de las Lágrimas crecía su cauce y lo teníamos que cruzar sobre el mediodía para no complicarnos en el cruce.

El descenso fue más rápido para casi todos, ya que mi miedo de las bajadas me hacia bajar paso a paso y golpe a golpe con caídas, pero con la enorme alegría de estar logrando la misión con los chicos.

Al llegar al campamento nos esperaba Daniel, el casero del lugar que nos había salido a esperar porque demoramos más de lo previsto, una gran alegría al encontrarnos a todos bien. En el campamento, una bonita noche en que cada uno volcó la hermosa y fuerte vivencia que afloraba desde su corazón. Muchas emociones difíciles de controlar, parecía mentira que ya habíamos subido hasta el lugar donde están los restos del accidente del ’72.

Ahora restaba bajar los 2600 metros, todo en el mismo día, para lo cual los guías pidieron extremar los cuidados ya que los accidentes normalmente se dan en el descenso, en que ya mas distendidos los expedicionarios, no se cuidan tanto, así que a descansar para tener la última jornada de caminatas en la montaña.

Sábado 29/03/14

Nos despertaron a las 4.30 y a las 5.30 arrancamos la caminata de 5 horas 30 para llegar a la camioneta, ¡15 kilómetros de regreso!

Desayunamos, desarmamos las carpas, encendimos las linternas y a enfrentar el Rio Barroso. Nadie quería mojarse los pies tan tempranito pero no había otra opción que vadear el río. Luego seguimos la caminata, amaneció, el descenso que no era tal… porque hubo repechos que costaron mucho. Piernas cansadas por el esfuerzo del día anterior y ahora cargados con la gran mochila, con todo encima.

Ya con el sol bien alto llegamos al cruce del Río Rosado. Cansados pero seguimos caminando con los últimos repechos y luego bastante llano, camino con rocas y siempre rodeados de la montaña, más distendidos… nos daba tiempo para sacar algunas fotos del regreso.

Últimos esfuerzos con importantes bajadas y caídas, tratando de distenderse con chistes y conversaciones en el camino,  para llegar al llano de nuestro primer campamento al lado de la montaña, siendo las 11 horas.

Durante el descenso se notó la gran diferencia en las variaciones de la glucemia respecto a lo que fue en el ascenso, ya no hubo tantas hipoglucemias, siempre parando cada 50 minutos o una hora para hidratarnos, sacarnos abrigo y realizar los controles de glucemia.

Nos despedimos de los guías en la terminal de San Rafael, quienes fueron no solo guías del camino, sino instructores, compañeros y líderes en el camino.

Con las mochilas desordenadas y desprolijas, llenos de tierra, llegamos al hotel deseando poder darnos una ducha y una cama para descansar. Antes de descansar salimos a cenar al centro reviviendo y recordando algunos de los tantos momentos que compartimos. Gran descanso en una cama.

Domingo 30/03/14

El domingo desayunamos juntos cuestionando y analizando la gran experiencia adquirida desde el punto de vista del tratamiento de la Diabetes.

¿Qué te aportó esta experiencia respecto a tu tratamiento de la Diabetes?

Pablo Pirotto – Conocer los efectos del ejercicio sobre los valores de glucosa en sangre y ver como compensar las ingestas, las dosis de insulina en base a las horas de caminata. Conocer y comparar cómo reaccionaba cada uno frente a la misma situación.

Sebastián Gauna – El sobre esfuerzo, las largas horas de caminata, la diferencia de altura que sufrimos en un día y con todo eso la Diabetes no me resultó ningún impedimento. Respecto a mi tratamiento tuve que bajar la insulina basal y casi no tuve que hacer ajustes con ultrarrápida. Me aportó la constancia del control durante el ejercicio intenso.

Pablo Cajaraville – Educación y conocimiento sobre el tratamiento de la Diabetes. Reafirmación de la importancia de la actividad física para mantener una buena calidad de vida y para poder afrontar situaciones límites. Me aporto que en situaciones más exigidas aprendí a cómo resolver la situación de los valores de la glucemia.

Alejandro Duera – Reafirmó que el ejercicio físico me hace muy bien en los valores y me hace sentir bien. Descubrir como el mismo ejercicio físico afectaba de forma diferente a cada uno. Aprender de la experiencia de los demás y sus reacciones. Me ayudó a tener más control sobre los valores por la exigencia.

Alejandro Martorell – En cuanto al conocimiento personal, descubrir como es el funcionamiento de los diferentes órganos, en especial el páncreas. Conocimiento de la exigencia que le daba a mi cuerpo con el ejercicio y ordenarme en las ingestas pensando en el ejercicio que vendría.

 



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