Diabetes al día

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Dr. Delmar Rodríguez
La Vida en SaludPDFImprimirE-mail
Escrito por Dr. Delmar Rodríguez

Los avances científicos de décadas de investigación permiten en la actualidad el control de las enfermedades y habilitar una vida satisfactoria para las personas afectadas. Pero tal situación en ocasiones no es percibida claramente por la población. También la implementación de programas preventivos aportan herramientas que evitan tanto el desarrollo de patologías como el daño provocado por sus etapas más avanzadas.

La educación puede contribuir al bienestar siempre que se centre en la salud y no en la enfermedad. Es conveniente siempre que cada individuo procese razonablemente toda información. La avalancha de datos que aportan algunos medios de comunicación, incluída la búsqueda en sitios web de escasa confiabilidad, suelen reforzar esos temores. La persona que los recibe deberá tomarlos como información a confirmar  con quienes poseen bases respaldadas por la formación académica.

Por otra parte, ciertas expresiones de quienes rodean al mayor son atemorizantes y hacen incapié en los efectos negativos más morbosos del avance de la enfermedad. Escapemos a esas trampas. Tampoco se trata de ocultar la realidad pero si aplicáramos el sistema de mirar sólo lo peor de todo lo que nos rodea seguramente nuestra vida sería completamente infeliz.

Como ejemplo recordamos que no siempre se explica claramente la diferencia entre:

-- la Diabetas tipo 1, juvenil, que requiere el tratamiento con insulina y dieta estricta

-- y la Diabetes tipo 2 que es típica de la persona mayor, cuya evolución y tratamiento puede controlarse con medidas dietéticas no tan rigurosas, medicación     vía oral y ocasionalmente requiere insulinoterapia.

Factor genético:

El factor genético aunque ineludible no implica que si algún familiar lejano padece Diabetes sea inevitable que al sujeto le suceda lo mismo. Así que habrá que tomar las medidas preventivas para mantener la salud pero no vivir esperando el desarrollo inminente de la enfermedad.

Alimentación:

En cuanto a la dieta debe ser adecuada a cada individuo en cuestión evitando la actitud obsesiva de "tal alimento es malo y tal otro es bueno". En las comidas diarias del diabético no es sano comer dulce de leche, pero una masita en un cumpleaños no puede llevar a agravar la enfermedad. Curiosamente además toleramos e incitamos a tomar alguna bebida alcohólica "para acompañar" mientras ponemos el grito en el cielo cuando se trata de una porción de pizza con muzzarella. Beber alcohol diariamente aporta calorías extra y puede resultar agresivo para el cerebro y el hígado.

Actividad física:

El ejercicio físico se realizará de acuerdo a las posibilidades de cada persona. Hay que erradicar el criterio de "eso no sirve para nada" cuando se trata de caminar poco y lentamente. Para quien no realiza movimiento alguno, pequeños logros progresivos son muy beneficiosos. Cuando nos forzamos a ejercicios más violentos corremos el riesgo de agravar otras condiciones frecuentes como la artrosis.

Obesidad y sobrepeso:

Aprendamos a distinguir obesidad de sobrepeso como forma de contribuir a la alegría de mantener la salud. Pero también nos podemos acostumbrar a expresiones (como la de la obesidad) que son cada vez más frecuentemente empleadas por los profesionales de la salud. No se trata de un insulto, sino de una realidad de nuestra condición. Además que, con seguridad, podremos corregir. Y tampoco es el fin del mundo.

Controles y medicación:

Los controles de laboratorio deben realizarse con la frecuencia que indique el médico tratante pero no pueden transformarse en una obsesión en que toda la vida gire alrededor del aparato que hemos comprado para determinación de glicemia en casa. O incluso vigilando nuestros valores en la medida de nuestras transgresiones alimenticias minuto aminuto.

Las mismas apreciaciones valen para el control de presión arterial, valores de colesterol o tantos otros que se han acercado a nuestra mano gracias a la tecnología que abarató algunos instrumentos de control de salud. Pero que no debe transformar nuestro hogar en un sanatorio y mucho menos en un centro de cuidados intensivos donde el monitoreo estricto es imprescindible. No podemos confundir esas situaciones bien diversas: la del paciente internado y la de la individuo compensado en el diario vivir.

Cumpla sus tratamientos dietéticos y medicamentosos. No espere a último momento para reponer medicación o realizar los mandados. Evite automedicarse. Desconfíe de las soluciones mágicas porque en general lo que es bueno para todo, no es bueno para nada. No acepte procedimientos que puedan vulnerar su dignidad o su dinero abusivamente.

Realice las visitas a su médico con regularidad pero no viva exclusivamente pensando en las consultas. Converse con su médico de confianza las indicaciones de otros especialistas. Haga una lista de prioridades medicamentosas.

Evite accidentes:

Trate de evitar accidentes en el hogar y en la calle porque errores de apreciación del riesgo pueden provocar pérdida de independencia por  la inmovilidad que exigen ciertos tratamientos. Los tiempos de recuperación suelen ser más prolongados en personas mayores. No intente cruzar los límites de la prudencia.

El día a día:

Las medidas diarias de autocuidado básico son una herramienta de salud ineludible:

- higiene personal (baño, cepillado de dientes, lavado de manos)

- vestimenta adecuada y prolija permiten mantener su autoestima.

- realizar las cuatro comidas diarias (desayuno, almuerzo, merienda y cena) y colaciones intermedias, con la calidad y cantidad de alimentos adecuados,

- recordar siempre la ingesta adecuada de líquidos. Suele disminuír la sensación de sed, así que es conveniente  colocar botellas o vasos en forma visible que recuerden la necesidad de beber.

- mantener la higiene del hogar, ventilar y abrir cortinas para mejorar el bienestar individual y social. Además las habitaciones bien iluminadas mejoran la percepción visual

- además de mirar televisión recuerde leer libros o revistas, y escuchar música. Intente participar en alguno de los pasatiempos escritos o en programas de radio.

- favorecer la comunicación diaria intrafamiliar y con el círculo de amigos. Alguna llamada telefónica, mail o visita personal contribuye a mejorar el ánimo.

- evitar el aislamiento participando de actividades sociales que enriquezcan el espíritu y la mente.

- no dude en solicitar ayuda si fuera necesario. Y estar dsipuesta a prestarla si está dentro de sus posibilidades

En Diabetes como en tantas enfermedades las medidas preventivas deben aplicarse con constancia pero sin fanatismo. Así que una dieta adecuada, realizar ejercicio físico y evitar el sobrepeso pueden contribuir a mantener la salud.

Las opiniones seguramente bien intencionadas de familiares y conocidos que nos insisten permanentemente sobre los peligros del envejecimiento                y la inminencia de enfermedades pueden ser escuchadas y consideradas. Pero alejadas inmediatamente de nuestro ánimo.

Adopte conductas saludables con alegría, sin miedos y con energía. Por su felicidad y la de su familia y amigos.

Lic. Raquel Cruz - Dr. Delmar Rodríguez


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