Diabetes al día

Get Adobe Flash player
Get Adobe Flash player
Get Adobe Flash player
Get Adobe Flash player
Get Adobe Flash player
Get Adobe Flash player
Dr. Carlos Russo
La Demora en la consulta por Disfunción EréctilPDFImprimirE-mail
Escrito por Dr. Carlos Russo

Si bien los problemas de la erección son extremadamente frecuentes, es muy difícil de encontrarnos con un paciente que consulta enseguida de comenzar con el problema, lo cual, como es lógico, sería lo mejor.

El paciente que llega a mi consultorio, lo hace en muchas ocasiones luego de haber dejado pasar 4, 5, o más años. ¿Por qué sucede esto?

Una de las razones que las propias personas argumentan, es la vergüenza. Uno, como médico, supone que la vergüenza es algo que no debería influir en lo que es la calidad de vida de los seres humanos, sin embargo es mucho más frecuente de lo que podemos creer.

Se, lógicamente, que los varones no vienen a verme por un dolor de rodilla, lo cual no avergüenza a nadie.

Seria sí, lo ideal, que todos reconozcamos que la disfunción eréctil es muy frecuentemente un síntoma de una enfermedad que nos aqueja y por ende, buscar una pronta solución, entra dentro de lo que es la medicina preventiva.

Sucede a menudo que algún paciente que pide una consulta, especifica que no quiere cruzarse con nadie en el consultorio y el nerviosismo que traen consigo ni siquiera les permite desarrollar las respuestas que yo debo conocer desde mi interrogatorio.

Otras veces, es la esperanza de que el problema se resuelva solo con el paso del tiempo lo que hace que las personas no consulten o lo hagan muy tarde, ya que como muchos me dicen: “a mí nunca me había pasado algo así”, y pensarán: “se pasará solo”.

El haber tenido toda la vida una sexualidad adecuada, no nos garantiza que siempre podamos seguir actuando de la forma que queremos.

Las enfermedades que nos aquejan tienen siempre un inicio con una determinada presentación, sea esta clínica o de laboratorio.

Como yo suelo explicarle a los pacientes, muchísimas veces, en general, en la mayoría de los casos, la disfunción eréctil es secundaria a alguna enfermedad que genere riesgo vascular, como la Diabetes. Otras veces, la disfunción eréctil es de por sí la enfermedad misma y no existe una causa demostrable que esté en la base de ese padecimiento.

Otras tantas veces, la consulta tardía se debe a que hay varones a los cuales mayormente no les interesa tener una mejoría dado que la sexualidad con su pareja no lo estimula por la razón que sea. Si por alguna razón hay un cambio de pareja, ahí es donde se cae la estantería y es cuando se busca ayuda. A veces tarde.

En múltiples ocasiones, es la pareja la que presiona de alguna manera para que su consorte consulte. Eso lleva también a que el paciente viva esa consulta como una obligación en contra de su voluntad, cosa no  buena.  En ese caso el varón ve afectada su hombría, no solo ante su pareja sino también ante un total desconocido como soy yo en este caso. Por esta última razón, es que con frecuencia no se aportan los elementos necesarios para un diagnóstico pues hay reticencia a desenmascarar lo que sucede realmente.

Sé perfectamente lo difícil que es concurrir a una consulta de este tipo. Tanto es así que se nota el nerviosismo de ese primer encuentro con un médico que va a tratar de inmiscuirse en lo que más nos duele a los hombres: nuestro orgullo viril.

Pero debe aprender a razonarse que los tan frecuentes problemas de la erección, no llegan a nosotros por obra de ninguna maldición, ligadura o celos de las parejas. Se instala en aquel que puede recibirla, no en el que quiere. Esto es, no sufrimos de esta patología porque queramos, sino porque tenemos una dificultad que le permite, a la perdida de la erección, hacernos una víctima más de alta frecuencia.

Cuando un paciente se va luego de haber realizado esa primera consulta, yo le explico que ya ha hecho el 50 % de lo que necesita para mejorar. El resto es en parte mi responsabilidad y en parte, su responsabilidad.

Para terminar me quedo con lo que ayer mismo me dijo un paciente de 53 años de edad: “yo tengo vergüenza, pero ¿qué hago,  me pongo a llorar y así lo arreglo?”.



Agregue esta página a su red social preferida
 
 
 
 

Get Adobe Flash player
Get Adobe Flash player
Get Adobe Flash player