Diabetes al día

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Dr. Carlos Russo
Disfunción Sexual en el DiabéticoPDFImprimirE-mail
Escrito por Dr. Carlos Russo

Hace ya veintiséis años que ejercemos la medicina y la mitad de ellos, dedicados al tratamiento de los trastornos sexuales masculinos.

A  través de ese tiempo, vemos con cierto grado de asombro como estan aumentando en la práctica médica general, las consultas por diabetes y concomitantemente, las consultas por las disfunciones sexuales que ella genera.

Es debido a esa razón que insisto tanto con el tema de los problemas de erección y sobre todo, aquellos en íntima relación con la diabetes.

Quizás los lectores que nos siguen desde hace un tiempo sepan ya algo de este tema y el porqué de  la enorme repercusión  que esta enfermedad del metabolismo tiene en nuestra sexualidad.

Pero también sabemos que siempre hay lectores nuevos, como comprobamos a diario en nuestro consultorio, y a ellos también nos debemos.

Entonces vamos a hacer un pequeño resumen que creo, nunca está de más.

Hoy en día, uno de cada cinco pacientes que nos consultan por pérdida de  erección  (la famosa impotencia),  es diabético, esto es, el 20 %. Estas son cifras que alarman, y más cuando leemos, como en el número anterior de Diabetes al Día, lo que se espera sea esta enfermedad en un futuro, sobre todo en el tercer mundo en cuanto a su prevalencia.

La diabetes es una enfermedad que, bastante tiempo antes de manifestarse clínicamente, ya está actuando sobre varias de nuestras funciones orgánicas de manera silenciosa. Destacamos esto porque a menudo el paciente nos dice que su diagnóstico lleva apenas unos meses y no se explica, ni le explican, porqué su sexualidad ha caído tanto.

Algunos autores nos dicen que 10 o 15 años antes del diagnóstico de diabetes, ya comienzan a detectarse injurias por esa enfermedad.

La función eréctil depende de un delicado mecanismo vascular y neurológico de pequeños vasos y nervios los cuales, a través de una cascada de acontecimientos fisiológicos, generan la respuesta esperada. Esas delicadas estructuras sufren con mayor grado los efectos de la diabetes al igual que sucede en los riñones, en la retina y también en el corazón.

En lo referente al proceso eréctil, lo que primero va notando el paciente diabético es la dificultad para mantener aquella erección que en principio es buena pero, con el pasar del tiempo, -muy variable por cierto-, se hace más difícil su mantenimiento.

Gradualmente se va notando que la capacidad de lograr esa primera respuesta fuerte es menos frecuente y mantenerla, mucho más difícil.

A medida que avanza el tiempo lo mismo que avanza la diabetes, cuesta cada vez más lograr una erección, llegando al extremo de que la misma no aparece en ningún momento. No sucede esto en todos los casos, pero según diferentes autores, la disfunción eréctil puede aparecer en hasta el 90 % de los pacientes portadores de diabetes. Vemos una mayor gravedad del cuadro en el diabético joven, en general con la llamada diabetes I.

Cuanto más difícil se haga el control de la enfermedad metabólica, más frecuentes son las complicaciones orgánicas y la función sexual no escapa a la regla.

Las posibilidades terapéuticas que la ciencia nos proporciona hoy día, son muy efectivas y variadas, lo que nos permite manejar al paciente diabético portador de disfunción eréctil con un buen abanico de opciones.

En general el paciente que llega a consultarme ya ha pasado por diferentes pruebas terapéuticas que le han resultado infructuosas ya que el mutualismo en general, no trata este tema de la forma que se debiera.

La primera opción terapéutica que tiene el paciente no existiendo contraindicaciones, es la medicación por vía oral. Ahí encontramos drogas como el sildenafil,  y el tadalafil de más reciente incorporación a nuestro vademécum.

El sildenafil actúa en 30 o 60 minutos según su forma de administración y el tadalafil, en 20 a 30 minutos con la diferencia, con respecto al primero de que su efecto se mantiene frente al estimulo erótico, aproximadamente durante 30 a 36 horas.

Cuando la vía oral no surte el efecto deseado, existe una segunda opción de tratamiento que, como muchos conocen, son las inyecciones intracavernosas. Las mismas son de fácil e indolora aplicación una vez que el paciente ha sido instruido.

Lo importante es saber que las posibilidades de tratar y de mejorar la sexualidad está al alcance de aquel que lo necesita.





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