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Dr. Carlos Russo
La Patología de Próstata y su relación con nuestra Sexualidad.PDFImprimirE-mail
Escrito por Dr. Carlos Russo

La patología prostática es uno de los motivos de consulta más frecuentes en el varón por encima de los 50 años de edad en la clínica urológica.

El médico se puede encontrar con patología benigna, por suerte lo más frecuentes o maligna en algunos casos.

Los tumores benignos de la próstata habitualmente se manifiesta con dificultad progresiva para orinar, afinamiento del chorro de orina, micción nocturna frecuente en general, no lográndose vaciar completamente la vejiga, lo que vuelve a despertar al  paciente nuevamente y a veces, en  varias oportunidades  en la noche.

Si se deja seguir creciendo la próstata, se llega a producir una incapacidad para orinar normalmente y también, lo que se llama orinar por rebosamiento. Esto se da cuando la próstata es tan grande que impide el flujo urinario y simplemente hay un goteo por la presión intravesical aumentada. Fundamental es no llegar a esto. El llamado PSA, puede aumentar en un cierto porcentaje de varones como consecuencia del crecimiento de la glándula. Es bueno que todos los varones sepan estas manifestaciones para estar atentos y consultar ante estos síntomas.

Las lesiones malignas de la próstata dan síntomas cuando están avanzadas, por ello es indispensable que todos los varones tomemos conciencia de este mal tan temible y consultemos al urólogo para descartarlo así como las mujeres consultan al ginecólogo para controlar su aparato genital.

Los padecimientos de la próstata muchas veces pueden repercutir en la esfera sexual, tanto sean benignos como malignos.

Esto es mayor cuando el paciente es sometido a cirugía de próstata independientemente de lo que la motivó, y mayor aun cuando además se agrega el tratamiento de radioterapia.

Por otra parte, muchos varones deben recibir también medicación llamada antiandrógenos para el control de su enfermedad prostática a veces asociada a la cirugía pero muchas veces, como único tratamiento.

En todos estos casos se produce una afectación en la esfera sexual, específicamente en la erección, debido a que muchas veces la cirugía debe extirpar tejido patológico y también, aquel tejido involucrado en el proceso eréctil.

Cuando el tratamiento involucra el uso de radioterapia, habitualmente eso exige un número importante de sesiones, las cuales además de tratar de erradicar el tejido tumoral, afectan al tejido sano cercano y por ende, al mecanismo de la erección.

En otros casos, el uso de tratamiento antiandrogénico, genera una total perdida de los niveles de testosterona, la clásica hormona masculina del deseo y de la erección con lo que se afecta también acá la función sexual.

Una cosa importante que el paciente debe conocer es que luego de la cirugía prostática, se altera el mecanismo eyaculatorio, generando lo que se conoce como eyaculación retrógrada. El líquido seminal, en vez de ser expulsado al exterior a través del pene, se vuelca en la vejiga, -nuestro reservorio de orina- y luego será eliminado al orinar.

La disfunción eréctil secundaria a la cirugía de próstata, puede ser transitoria, retomándose las erecciones al cabo de uno o dos años. Otras veces, esas erecciones no vuelven a aparecer, dependiendo ello de diferentes factores que quizás ya estaban presentes antes sin haberse manifestado.

Debemos saber que por lo general las lesiones de próstata que obligan a una cirugía con o sin tratamiento hormonal o de radioterapia concomitantes, aparecen, -salvo excepciones-, en personas en la sexta década de la vida y por encima, y en donde los daños vasculares también pueden estar presentes por múltiples factores que reiteradamente mencionamos.

Lo importante de todo esto es que este problema se puede tratar y resolver en ocasiones en forma radical con el tratamiento adecuado llevado a cabo en forma transitoria y en otros casos con un tratamiento que a veces es de por vida.

Como siempre, la primera opción terapéutica son los fármacos vía oral como lo es el sildenafil, la famosa pastilla azul. Cuando ella no da el resultado adecuado, en nuestro medio tenemos como segunda opción, las inyecciones intracavernosas con un notable efecto eréctil superior siempre a la que origina el sildenafil.

Siempre consideramos que aquel paciente que desea retomar su vida sexual, por él y por su pareja, deja de lado las implicancias de un tratamiento permanente y decide aceptar esta opción. Por lo menos así, nos lo ha demostrado nuestra experiencia en el área y con quienes desean continuar una sexualidad placentera para ambos.



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