Diabetes al día

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Dra. Cristina Ferrand
Envejecimiento y DiabetesPDFImprimirE-mail
Escrito por Dra. Cristina Ferrand

-Primeramente definamos la Geriatría.
-La Geriatría es la rama de la medicina que estudia las características clínicas de las enfermedades del adulto mayor, centrándose en aquellas que pueden producir discapacidad o deterioro funcional.
Sin embargo, durante la consulta el médico geriatra abarcará mucho más que el estudio de las enfermedades presentes en el anciano, ya que aplicará también lo que llamamos Gerontología Preventiva.

Gerontología Preventiva: Estudio y puesta en práctica de aquellos elementos relacionados  con el  estilo  de  vida, el  control  del  medio  ambiente,  y  el  cuidado  de  la salud  para  maximizar  la  longevidad  con  la   mejor calidad de vida posible,  a nivel individual y colectivo” (W. Hazzard).

El gran desafío de la medicina geriátrica es aumentar la “esperanza de vida activa” de los individuos, es decir los años libres de incapacidad.
Lograr un envejecimiento exitoso obliga al médico geriatra a encarar al adulto mayor en forma integral, teniendo en cuenta no sólo la detección del riesgo de vulnerabilidad de cada individuo sino también el conocimiento de su psicología, la comprensión de su visión del propio envejecimiento y del entorno vital en que se mueve.

-¿A qué edad se debería comenzar a ir a un geriatra?
-No existe una edad “ideal” para concurrir al Geriatra.

En nuestro país se define como adulto mayor a la persona de 65 años o más, ya que esta es la edad jubilatoria e implica cambios bio-psico-sociales en el individuo que podrían devenir en una declinación funcional. Entonces más que una edad para ir a un geriatra debemos definir quiénes deben asistir al Geriatra:
a) Aquellos que estén viendo amenazada su funcionalidad, que tengan polipatologías, polifarmacia, sintomatología poco clara de carácter larvado (oculto), con tendencia a la cronicidad y discapacidad, con repercusión social etc.
b) Aquellos que están física y mentalmente bien y quieren mantenerse así el mayor tiempo posible.
c) Aquellos que son adultos y quieren desde ya vivir una vejez activa.

-Todos aspiramos a llegar a lo que denominamos "una vejez sana". ¿Existe una definición para esto? ¿Cómo sería entonces esa vejez ideal?
La característica fundamental del proceso de envejecimiento es la declinación funcional de nuestros órganos y sistemas, produciéndose una pérdida de los mecanismos de reserva y un aumento de la vulnerabilidad de la persona.

Durante el envejecimiento normal las pérdidas se ajustan a la media. Hay cambios en la composición del cuerpo (disminución de la masa ósea, menor porcentaje de masa muscular, mayor porcentaje de grasa), en la marcha y el equilibrio (pasos cortos, de menor altura y velocidad, disminución de reflejos), en el ciclo de sueño, en la visión y la audición.

Pese a ello, algunas personas envejecen más lentamente, con un mínimo de pérdidas funcionales,  sin enfermedades significativas y poco afectadas por los factores ambientales negativos. A esto le llamamos “envejecimiento saludable”.

Al parecer, si bien la presencia de ciertos genes se asocia a mayor longevidad, estos sólo explicarían en un 35 % la variación de la misma. El otro 65 % se asocia a  factores psicofisiológicos, como lo demuestra el Estudio Sueco en individuos centenarios (Hagberg). Estos ancianos que logran un envejecimiento libre de discapacidad y con buena calidad de vida presentan mejor manejo del stress.  Son gente calmada, no ansiosa, capaces de adaptarse a los cambios.

No significa que carezcan totalmente de enfermedades sino que han logrado minimizar el impacto de las mismas sobre su calidad de vida manteniéndose independientes, lo que  ha dado en denominarse como  envejecimiento activo.

Para la O.M.S., el envejecimiento activo es el proceso de aprovechar al máximo las oportunidades para tener un bienestar físico, psíquico y social durante toda la vida.

Además de continuar siendo activo físicamente, es importante permanecer activo social y mentalmente participando en:
• actividades recreativas
• actividades con carácter voluntario o remuneradas
• actividades culturales y sociales
• actividades educativas
• vida diaria en familia y en la comunidad

Una de las falsas creencias en relación a la vejez es pensar que es demasiado tarde para adoptar estilos de vida saludables y que los ancianos no pueden cambiar de comportamiento. Por el contrario, realizar una actividad física adecuada y regular, comer saludablemente, dejar de fumar, no abusar del alcohol y los medicamentos, puede prevenir enfermedades y el declinar funcional, y prolongar la longevidad con una mejor calidad de vida.

-¿

Por qué se habla poco de la Diabetes senil? ¿Tiene a su entender características propias la Diabetes en esta etapa de la vida?
-La Diabetes aumenta su prevalencia a medida que pasan los años, pudiendo considerarse una de las enfermedades asociadas al envejecimiento más frecuente. Se estima que por encima de los 75 años el 20 % de la población es diabética. A su vez, casi la mitad de los diabéticos Tipo 2 tiene más de 65 años.



Podemos distinguir fácilmente dos grupos de pacientes ancianos con Diabetes: aquellos que llegan a esta edad con una Diabetes diagnosticada hace muchos años y  aquellos en los que la enfermedad aparece después de los 65 años.
Ambos tendrán seguramente evoluciones diferentes por lo que las metas de tratamiento estarán relacionadas también con los años de evolución de la enfermedad.

La Diabetes que se inicia luego de los 65 años se presenta habitualmente con pocos síntomas o con síntomas atípicos.

La tríada clásica de poliuria (orinar con frecuencia), polidipsia (aumento de sed), polifagia (hambre incontenible) es infrecuente o pasa desapercibida. La poliuria no existe o es confundida con incontinencia urinaria debido a modificaciones renales. La polidipsia es muy rara  ya que los mecanismos de la sed están impedidos. Suele por tanto detectarse la elevación de la glucemia en un examen de salud de rutina. Es cada vez más frecuente el diagnóstico dentro de los programas de atención a la patología cardiovascular, sobre todo hipertensión arterial, dislipidemia y obesidad.

En ocasiones el anciano tiene síntomas inespecíficos como cansancio, incontinencia urinaria o confusión mental. A veces el diagnóstico se hace cuando el paciente es ingresado en un hospital con una complicación grave de la Diabetes como puede ser un accidente cerebro vascular o un infarto de miocardio.



-¿Qué significa en el adulto mayor tener Diabetes? ¿Es una enfermedad más o es parte del proceso de envejecimiento?

-En ocasiones se tiende a desestimar la importancia de la Diabetes en los ancianos por considerarla como un proceso propio del envejecimiento. Sin embargo la Diabetes es la sexta causa de muerte en los ancianos y además tiene una contribución importante a la mortalidad cardiovascular. Se sabe que los ancianos diabéticos mueren por causa cardiovascular dos veces más que los ancianos no diabéticos, y esto se ve incrementado al asociarse a la Diabetes otros factores de riesgo vascular como hipertensión arterial y obesidad. Cuanto peor es el control de la glucemia más aumenta esta mortalidad cardiovascular.

Se ha visto además que los ancianos diabéticos tienen mayor incidencia de alteraciones mentales como deterioro cognitivo y depresión. Por último, y no menos importante, la presencia de Diabetes es un predictor de deterioro funcional en los ancianos. El 28 % de los ancianos diabéticos necesitarán ayuda para cumplir las actividades básicas de la vida diaria frente a un 16 % de los no diabéticos.
Por lo tanto la prevención y tratamiento precoz de la Diabetes no debe ser descuidado en el adulto mayor.


-El ejercicio físico y la nutrición son dos factores importantes, más aún cuando surge una Diabetes. ¿Cuánto incide la actividad física regular en el adulto mayor para evitar una Diabetes o una intolerancia a la glucosa?

-Llamamos prediabetes a la respuesta glucémica inadecuada de nuestro organismo. Es decir que cuando el azúcar en a sangre está elevado, tanto en ayunas como después de una sobrecarga de glucosa, sin llegar a cifras de Diabetes tenemos una prediabetes.



Diagnosticar este estado es sumamente importante ya que se ha visto que no solo es precursor de Diabetes sino que aumenta el riesgo de enfermedad cardiovascular a cualquier edad.



Numerosos estudios poblacionales han demostrado la importancia de realizar actividad física con regularidad y mantener un peso adecuado para prevenir Diabetes. Si bien la mayoría de ellos han incluido personas de hasta 70 años de edad, las últimas investigaciones sobre obesidad demuestran el efecto beneficioso del ejercicio físico en adultos de hasta 90 años. Rompiendo con un mito al respecto, las ventajas del ejercicio no se limitan al ejercicio aeróbico sino que también el ejercicio de esfuerzo, intermitente y supervisado por deportólogos ha sido revalorado en el adulto mayor.

Un programa de dieta baja en grasas y azúcares refinados y rica en fibras, junto con la realización de ejercicio moderado 150 minutos por semana ha demostrado ser eficaz en retrasar o impedir la aparición de Diabetes. El éxito depende de la adherencia del paciente y la capacidad motivacional del equipo de salud.



-Algunas veces los especialistas se ven enfrentados al paciente al decidir instaurar un tratamiento con insulina en un adulto mayor, porque el mismo no la acepta o tiene miedo a “estar peor”. ¿Cuál es su consejo?
-Cuando una persona debuta con Diabetes su capital de células pancreáticas capaces de formar insulina (células beta) ya ha disminuido a la mitad. Durante los años de evolución de la enfermedad ese capital continúa disminuyendo, por lo que es probable que llegue el momento en que los antidiabéticos orales no logren mantenerlo con cifras de azúcar normales en sangre aún cundo mantenga hábitos saludables. En otras ocasiones la necesidad de utilizar insulina es transitoria dada la aparición de alguna enfermedad intercurrente.

En cualquier caso, la sugerencia de utilizar insulina como tratamiento obviamente busca minimizar los efectos negativos de la hiperglucemia.

Hoy en día, los avances en la forma de administrar insulina con lapiceras de fácil manejo y agujas de pequeño calibre hacen de este un procedimiento sencillo, que cualquier adulto autoválido puede aprender a utilizar.

Algunos de los “miedos” que los pacientes nos manifiestan en la consulta parten de ideas irracionales como “temo hacerme adicto a la insulina”, o con creencias erróneas basadas en adjudicar a la insulina la ocurrencia de complicaciones que la mayoría de las veces aparecen por la demora en iniciar este tratamiento: “mi abuela empezó a usar insulina y se quedó ciega”.

En general, aclarando las ideas erróneas y mostrando la sencillez de la técnica los pacientes aceptan el tratamiento, aunque cada uno de acuerdo a su capacidad para adaptarse a los cambios. Es de suma importancia el soporte de su diabetólogo, que lo acompañará en este proceso de aceptación de una forma de tratamiento que seguramente le brindará beneficios.

Recordemos que el tratamiento de la Diabetes es individualizado, tanto más cuanto mayor o más frágil es la persona, por lo que en última instancia el plan terapéutico surgirá de un acuerdo entre médico y paciente para que sea efectivo y de mínimos riesgos.

-La farmacología y las interacciones farmacológicas ¿pueden incidir en el diagnóstico y tratamiento de la Diabetes en el adulto mayor?

La polifarmacia es una de las características que acompañan al envejecimiento y que debe ser tenida en cuenta a la hora de realizar el diagnóstico de Diabetes.
Hay numerosos fármacos que producen hiperglicemia entre los que destaca la hiperglicemia secundaria a corticoides. Estos pueden descompensar una Diabetes ya presente obligando a cambiar el tratamiento. Su médico  valorará cuidadosamente los riesgos y beneficios de  la terapéutica y ajustará el tratamiento de la Diabetes para lograr metas aceptables.

-Muchas veces los pacientes en la consulta plantean preguntas que asocian la Diabetes a su edad, del tipo: ¿la Diabetes habrá venido porque estoy viejo? ¿Para qué me voy a cuidar si ya tengo Diabetes? ¿Si como menos se irá? ¿Será que tengo Diabetes por la medicación que tomo? Desde su práctica clínica ¿cuál es la respuesta a estas interrogantes?
-Si bien la Diabetes se ve facilitada por el envejecimiento, con frecuencia encontramos otros factores de riesgo asociados como obesidad, sedentarismo, hipertensión arterial, antecedentes familiares de Diabetes, enfermedades intercurrentes o medicamentos que desencadenan su aparición.

La importancia de la Diabetes en los ancianos radica en las complicaciones asociadas a la enfermedad. La Diabetes es la sexta causa de muerte en los ancianos, y contribuye a la mortalidad cardiovascular. Los ancianos diabéticos mueren por causa cardiovascular dos veces más que los ancianos no diabéticos. Cuanto peor es el control de la glucemia más aumenta esta mortalidad cardiovascular.

Se ha visto además que los ancianos diabéticos tienen mayor incidencia de alteraciones mentales como deterioro cognitivo y depresión. Por último, y no menos importante, la presencia de Diabetes es un predictor de presencia de deterioro funcional en los ancianos. El 28 % de los ancianos diabéticos necesitarán ayuda para cumplimentar las actividades básicas de la vida diaria frente a un 16 % de los no diabéticos como decíamos anteriormente.

El cuidado del paciente con Diabetes es importante a cualquier edad para preservar su calidad de vida. Mantener una dieta adecuada, ejercicio físico regular y una actitud comprometida en la adherencia al tratamiento serán las llaves para poder disfrutar de un envejecimiento saludable.

Recuerde que de cómo vivamos va a depender cómo vamos a envejecer.




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