Diabetes al día

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Dra. Cristina Ferrand
La Hiperinsulinemia.PDFImprimirE-mail
Escrito por Dra. Cristina Ferrand

Hace tiempo que María se siente cansada. No puede bajar de peso, aunque se esmera para hacerlo. Tiene mucha pereza, sueño. Una amiga le dijo:
-¿No tendrás hiperinsulinemia? Si es así, te mandan a tomar un medicamento y se te pasa. Dicen que no es diabetes, pero que te puede venir…
María lo piensa y va a la consulta médica.

María hace bien en consultar con su médico. La obesidad es un factor de riesgo para el desarrollo de numerosas enfermedades, por esta razón debe considerarse como una enfermedad en sí misma. Tomar conciencia de ello es el primer paso para su corrección, evitando una cascada de consecuencias que nos llevan a disminuir la calidad de nuestra vida y previniendo el desarrollo de enfermedades más graves.

-¿Cuáles son los exámenes clínicos que le sugieren hacer para evaluar esta situación?
-El médico puede diagnosticar en su consultorio la existencia de probable hiperinsulinemia a través del examen físico de su paciente.

La obesidad se define por la existencia de aumento de peso como consecuencia de un exceso de grasa corporal. El grado de obesidad se calcula a través de medidas sencillas como el peso, la talla y el perímetro de cintura de los pacientes.

La obesidad abdominal corresponde a una disposición de la grasa en el abdomen, que da una silueta que semeja una manzana. El perímetro de cintura mayor de 100 cm. en el hombre  y de 80 cm. en la mujer se correlaciona muy bien con la presencia de grasa intraabdominal. La grasa intraabdominal (o visceral) condiciona un estado que se conoce como resistencia a la insulina y que, como veremos más adelante, es predictor de la existencia de hiperinsulinemia y de complicaciones como diabetes, triglicéridos altos y enfermedad coronaria.

-¿Qué es la insulinemia y la hiperinsulinemia?
-Recordemos que el páncreas normalmente forma insulina, manteniendo unos niveles bajos de esta hormona en ayunas y aumentando su formación cada vez que comemos. Es así que podemos hablar de una insulinemia basal (o en ayunas) y de una insulinemia poscarga (después de la ingesta de alimentos) en todas las personas.
La insulina tiene numerosos efectos en el metabolismo de los azúcares, las grasas y las proteínas de nuestro organismo, dentro de las que destacamos:

a)     Acciones sobre la glucosa:
*     Aumento de la utilización de la glucosa
*     Reducción de la producción hepática de glucosa

b)     Acción sobre los lípidos:
*     Aumento de síntesis de triglicéridos
*     Inhibición del catabolismo de los triglicéridos
*     Inhibición de la cetogénesis hepática

c)     Acción sobre las proteínas:
*     Aumento de síntesis proteica
*     Reducción del catabolismo proteico muscular

d)     Acción sobre las lipoproteínas:
*     Aumento de síntesis de HDL

El término hiperinsulinemia hace referencia a niveles de insulina en sangre más elevados de lo normal. El sobrepeso y la obesidad a predomino abdominal suelen acompañarse de resistencia a la insulina e hiperinsulinemia, aunque ésta habitualmente no da síntomas. La resistencia a la insulina es la disminución de la sensibilidad de las células a la acción de la insulina. Cuando el organismo no puede regular la glucemia con eficacia, el páncreas responde aumentando la cantidad de insulina que libera en la circulación sanguínea.

Se ha encontrado en diversos estudios que el aumento de células grasas en el cuerpo generaría o contribuiría a la resistencia a la insulina. Además, cuando existe una gran cantidad de grasa corporal, especialmente en el abdomen y específicamente en la zona de las vísceras, se produce un mayor flujo o salida de grasas libres hacia hígado debido a la cercanía anatómica. Esta mayor cantidad de grasas libres determina que el hígado forme más glucosa, triglicéridos y un tipo de colesterol muy pequeño (colesterol VLDL), con disminución en la formación del colesterol bueno (colesterol HDL) por una mayor actividad hepática.

-¿Qué datos son necesarios para que el médico haga ese diagnostico?
-Como dijimos, el diagnóstico de hiperinsulinemia es clínico en la mayoría de los pacientes. Sin embargo, es importante para definir la existencia de resistencia a la insulina y planificar su tratamiento, así como conocer la existencia de otros factores de riesgo individuales de cada paciente como: hipertensión arterial, niveles de triglicéridos, HDL colesterol (colesterol “bueno”), LDL y VLDL colesterol (colesterol “malo”), glucemia de ayuno, prueba de tolerancia a la glucosa y acido úrico. En algunos casos específicos su médico puede necesitar corroborar la existencia de hiperinsulinemia mediante su dosificación en sangre, pero esto no es siempre necesario.

-¿Por qué ahora se habla más de esto?

-Numerosos estudios han demostrado que la existencia de hiperinsulinemia predice la aparición de intolerancia a los hidratos de carbono, diabetes mellitus y enfermedades coronarias en personas con riesgo elevado. La hiperinsulinemia compensadora aparece hasta 10 años antes del desarrollo de estas enfermedades, por lo que es su diagnóstico temprano permite prevenir estas enfermedades mediante cambios en el estilo de vida. Será la adherencia a los cambios en el estilo de vida lo que signará el pronóstico de estas personas.

-¿Qué antecedentes familiares y/o personales actuales inciden en el posible diagnóstico?

-La resistencia a la insulina puede deberse a la herencia, la obesidad o la inactividad física. Además es más frecuente a medida que pasan los años. Por lo tanto existen factores de riesgo a tener en cuenta, algunos de los cuales serán modificables con la intervención conjunta del paciente y el equipo de salud. Dentro de estos destacamos:
Antecedentes familiares de diabetes (madre, padre, hermanos, hijos)
Obesidad, sobre todo abdominal
Sedentarismo (inactividad física)
Eventos cardiovasculares: coronariopatía, infarto de miocardio
Tabaquismo
Otras enfermedades asociadas: síndrome de ovario poliquístico

-¿Por qué María no puede bajar de peso?
-El período de hiperinsulinemia compensadora en una paciente con sobrepeso que como María “intenta” hacer dieta, se acompaña de síntomas de hipoglicemia, sobre todo si realiza ayunos prolongados. Cansancio, mareos, temblor en las manos y sudoración son frecuentes. Este tipo de dietas a su vez desencadenan mecanismos compensadores que hacen más difícil el descenso efectivo de peso y desestimulan a los pacientes. Un plan de alimentación individualizado, equilibrado, de comidas regulares y adecuadas, acompañado de ejercicio físico regular y una gran constancia para que el cambio de estilo de vida sea permanente, serán necesarios para lograr el objetivo deseado

-¿María tiene diabetes?
-Los exámenes de laboratorio (glicemia y prueba de tolerancia a la glucosa o curva de glucemia) nos dirán en qué momento de la enfermedad se encuentra María. Si sus valores son todavía normales podemos asegurar que se encuentra en una fase de hiperinsulinemia compensadora. Si se presentan alterados pero sin conformar niveles diagnósticos de diabetes, estaremos frente a un cuadro de intolerancia a los hidratos de carbono o prediabetes. Finalmente si los niveles de glicemia o curva de tolerancia a la glucosa son diagnósticos de diabetes debemos pensar que el páncreas falló en su intento de mantener la glicemia en valores aceptables. En cada caso el médico acordará con María los objetivos y metas específicas de su tratamiento.

-¿Cuál es el tratamiento?
-Bajar de peso. La reducción de al menos un 10 % del peso disminuye la hiperinsulinemia y la resistencia a la insulina. Reduzca el tamaño de las porciones de alimentos, consuma más ensaladas y frutas y evite comer entre comidas.

Aumentar la actividad física. Cuando se practica ejercicio físico aumenta la sensibilidad de las células a la insulina y también aumenta el consumo de glucosa por las células del músculo, es decir, se utiliza más glucosa como fuente de energía para el movimiento. Por lo tanto al existir menos glucosa circulante el páncreas disminuye la secreción de insulina. Además, la actividad física aumenta el gasto de calorías, contribuyendo de este modo a la baja de peso. Camine diariamente entre 30 a 45 minutos, efectúe una marcha vigorosa o salga en bicicleta.

Alcohol. Se recomienda suspender el consumo de alcohol ya que favorece la constricción de las arterias, estimula el sistema nervioso y aumenta algunas hormonas que favorecen la resistencia a la insulina. Beba agua entre, durante y después de las comidas.

Tabaco. El consumo de tabaco aumenta significativamente el riesgo de enfermedad cardiovascular entre otros riesgos como cáncer pulmonar, bronquitis obstructiva, etc. Se recomienda eliminar definitivamente el consumo y además exija no ser fumador pasivo, es decir, evite aspirar el humo producido por otros fumadores. Deje el cigarrillo.

¿Por qué algunas personas  toman medicamentos y otras no?
-Existen distintos medicamentos que ayudan a mejorar la sensibilidad a la insulina, a aumentar la secreción de insulina por el páncreas o a disminuir la formación de glucosa en el hígado. También existen diversos medicamentos para manejar la hipercolesterolemia y el aumento de triglicéridos, así como de las otras complicaciones. Estos serán indicados de acuerdo a la situación particular de cada persona por el médico tratante.

-El hijo de María tiene 15 años. Tiene sobrepeso y no hace ejercicio, pasa sentado en la computadora, come bizcochos, le encantan las golosinas. Siempre está cansado. ¿Le estará pasando lo mismo?
-En la actualidad se observa que alrededor de la mitad de los niños con obesidad presentan hiperinsulinemia  e hipercolesterolemia, sin llegar a constituir un síndrome de resistencia a la insulina. Sin embargo, cuando ellos no son tratados y crecen manteniendo o aumentando su obesidad, un porcentaje importante llega a presentar una resistencia insulínica en la adolescencia. Estos adolescentes tienen enfermedades cardiovasculares en etapas tempranas de la vida por lo que deben ser tratados integralmente una vez hecho el diagnóstico.

-¿Esto se puede corregir, o siempre termina en diabetes?
-Si las personas que no tratan en forma precoz la insulinoresistencia tienen un alto riesgo de desarrollar con el tiempo una diabetes mellitus Tipo 2. Sin embargo los cambios intensivos en el estilo de vida alejan esta posibilidad. Un programa de dieta baja en grasas y azúcares refinados y rica en fibras, junto con la realización de ejercicio moderado 150 minutos por semana ha demostrado ser eficaz en retrasar o impedir la aparición de diabetes. El éxito depende de la adherencia del paciente y la capacidad motivacional del equipo de salud.



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