Diabetes al día

Get Adobe Flash player
Get Adobe Flash player
Get Adobe Flash player
Get Adobe Flash player
Get Adobe Flash player
Get Adobe Flash player
Psic. Isaac Varón
El Sindrome de Burnout.PDFImprimirE-mail
Escrito por Psic. Isaac Varón

El Síndrome de Burnout
Desgaste psicofísico generado por el tipo de trabajo desempenado.


-¿Qué es el síndrome de Burnout?

-El síndrome llamado de Burnout -también conocido como síndrome de “estar quemado”-, tiene como característica que la persona que lo padece presenta una serie de respuestas a situaciones de estrés que hacen que no pueda mantener una buena relación con las demás personas, ya sea en su trabajo o con su familia. Este síndrome no respeta profesiones, lo puede sufrir una persona que trabaja en el sistema público, privado, médicos, enfermeras, asistentes sociales, psicólogos, nutricionistas, maestros, docentes, etc., toda persona que esté en contacto con el público o clientes muy exigentes.

-Se le conoce como “síndrome de quemazón” ¿por qué?
-Este Síndrome de Quemazón se le consideró la plaga de fin del Siglo XX. Se estima que alrededor de dos tercios de todas las enfermedades están relacionadas con el estrés laboral y es un factor importante que interacciona con otras variables biológicas, psicológicas y sociales, dando lugar a numerosas enfermedades físicas y mentales.

Pero el Síndrome de Quemazón es algo más serio que el estrés de un día de trabajo o de tener conflictos con los compañeros, discusiones con los hijos, malentendidos con la pareja, poco descanso, ninguna diversión y una alimentación desbalanceada. El Síndrome de Quemazón es el resultado de muchos años de vivir -y sobre todo trabajar- bajo presión constante, con mucha exigencia y se manifiesta  cuando cuerpo, mente y hasta espíritu dicen basta. Se dice que la persona que lo padece se siente como una “brasa quemada”, que ya dió todo lo que tenía en su interior, quedando de ella/él, solo cenizas y humo.

-¿Qué siente la persona?
La persona presenta un conjunto de signos y síntomas psíquicos y físicos. Por ejemplo, se siente cansada, tiene  agotamiento físico y psíquico que se va acentuando de   manera progresiva. La persona va rindiendo menos en su trabajo, se plantean ausentismos y aparecen conflictos, discusiones laborales (conflictos intrainstitucionales). La persona se siente sobreexigida de forma continua y permanente.

-¿Cúales son los factores que inciden en esta conducta?

-Las relaciones con sus otros compañeros de trabajo no son las mejores, hay dificultades generadas entre los trabajadores, y se suma a esto la exigencia del sistema laboral al cual pertenece y desarrolla su actividad.

-¿Puede ser que la persona no se sienta motivada?
-Sí, la persona no se siente estimulada, aumentan las frustraciones, no se siente reconocido en el desempeño de sus funciones. Su autoestima disminuye como persona y también como trabajador.

-¿Esto es lo que se llama estrés?

-Hace ya muchos años (1936 y 1956) el investigador Selye demostró que “el estrés ejerce repercusiones sobre la salud física y mental de los individuos, especialmente, si las situaciones de estrés se repiten con cierta frecuencia o si se mantienen durante períodos de tiempo amplios”.

Mucho más adelante -ya en el año 1979- Cohen relaciona el estrés con la enfermedad. Pero, otros investigadores han centrado el estudio en  tres áreas: una que se  llama fisiológica, otra psicológica y una tercera que es la conducta de la persona, el comportamiento de la misma en su trabajo.

Cuando hablamos  desde el punto de vista fisiológico, estamos planteando que la persona puede tener cambios en las cifras de presión arterial (se constata que son elevadas). La persona presenta dolores en su cuerpo, en las articulaciones, aparecen problemas digestivos como la gastritis, úlceras gástricas. Pueden tener con mayor frecuencia dolores de cabeza. Algunas personas pueden padecer infarto de miocardio u otras enfermedades. Muchas veces frente a esta situación estresante y con estas dolencias la persona consulta al equipo de salud y se diagnostica una diabetes. Otras veces la persona ya tenía diabetes y no lo sabía o bien no se controlaba y ahora le presta más atención porque no se siente bien. Realmente la persona se siente mal, dolorida, cansada.

Cuando decimos que  psicológicamente  la persona no se siente bien, es que hay sentimientos también de frustración. La persona no se siente “exitosa”, está desmotivada para realizar sus tareas, no se siente efectiva y no rinde laboralmente, no se siente competente en relación a la tarea que debe desarrollar. Comienza a tener problemas laborales con  los compañeros de trabajo. La persona se distancia, y aparece un sentimiento de “haber sido vencido” por las circunstancias. Tampoco en ese momento ve soluciones.

La persona que trabaja puede manifestar este síndrome a través del ausentismo. En su relación con los compañeros de trabajo cada vez tiene más discusiones, que hacen o provocan un aumento en el tono de voz,  y  una incapacidad para resolver emergencias o atender las demandas laborales, que antes las podía resolver sin problemas. Además se suma a esto que la persona no descansa bien, le cuesta conciliar el sueño, o sea no puede dormir, le duele la espalda, tiene falta de apetito -lo que lo lleva a perder peso-, y disminución o desinterés por mantener relaciones sexuales. Con el tiempo, puede resolver por su cuenta medicarse (automedicación) para aliviar esas dolencias, también el abuso de psicofármacos muchas veces es el recurso equivocado.


-¿Este síndrome de los últimos tiempos, es igual en el hombre que en la mujer?
-No se tiene que establecer una diferencia.

¿Qué relación hay entre este síndrome  y la edad de la persona?

-El síndrome de Burnout no se presenta a una determinada edad, lo puede sufrir una persona de 25 años, 30, 40 o más, que está sobreexigida por el lugar laboral, o sea por la actividad que desempeña, así como por la demanda o exigencia de su cliente o paciente o de sus alumnos. Es decir, la frustración por parte del trabajador por no poder cubrir todas las demandas de las personas que atiende o enseña no va en relación a la edad.

En resumen, la persona puede presentar:

-agotamiento emocional

-actitudes negativas, de insensibilidad (deshumanización)

-falta de realización propia, o sea que la persona evalúa su trabajo de forma negativa, “siente que no lo hace bien”.

-aumento del cansancio y  del malestar general (síntomas físicos de estrés)

-¿Qué relación entonces puede tener este síndrome con la diabetes?
-Si la persona tiene diabetes y no se controla, seguramente que a los síntomas de este síndrome se le suman los de un descontrol de su enfermedad. Por ejemplo, al cansancio, al desinterés, se le agrega la poliuria (deseos de orinar frecuentemente), mucha sed, pérdida de peso que se le adjudica a que come menos, irritabilidad, etc.

Si la persona desconoce que tiene diabetes, pero tiene antecedentes familiares de diabetes (abuelos, padres, tíos, hermanos), es obeso, o está perdiendo peso, orina mucho, tiene siempre sed y no la calma por más que toma agua, debe consultar al médico y relatarle  lo que  le está pasando. Este lo guiará y le aconsejará  el tratamiento que necesita.



Agregue esta página a su red social preferida
 
 
 
 

Get Adobe Flash player
Get Adobe Flash player
Get Adobe Flash player