Diabetes al día

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National Diabetes Information Clearinghouse
Complicaciones bucales de la Diabetes.PDFImprimirE-mail
Escrito por National Diabetes Information Clearinghouse

La salud bucal es básica para una óptima alimentación, que en los pacientes diabéticos es de relevancia metabólica, ya que los que estén bien controlados y mantienen una higiene bucal adecuada, no presentaran manifestaciones severas, y en caso de haberlas, con una atención oportuna y eficaz se resolverán favorablemente.

Los pacientes con diabetes mellitus no tratada o controlada inadecuadamente, presentan una disminución de la resistencia de los tejidos, que aunado a una higiene pobre o deficiente de la cavidad bucal, trae como consecuencia alteraciones con diferentes grados de severidad en las estructuras que conforman al aparato estomatológico.

El paciente diabético puede llegar a sentir la boca seca a causa de la excesiva pérdida de líquidos;  aunque se ha demostrado que pueden estar afectadas las glándulas salivales, lo que se traduce en una disminución de la secreción de saliva. Cuando la deficiencia de saliva es pronunciada, existen alteraciones de la mucosa, así como molestias extremas en el paciente. La mucosa aparece seca y atrófica, en ocasiones inflamada o con mayor frecuencia pálida y translucida; la lengua manifiesta la deficiencia por la atrofia de las papilas, inflamación, fisuramiento, resquebrajamiento, y en casos graves sensibilidad, ardor y dolor de la membrana mucosa y la lengua, siendo estos síntomas comunes.

La microangiopatía generalizada que padece el paciente diabético tiene consecuencias sobre las encías y periodonto, ocasionando una resistencia disminuida al trauma y a la infección; observándose en el paciente no controlado e inestable un retraso en la capacidad de cicatrizar heridas traumáticas o quirúrgicas, que aunado a una disminución del fluido salival, favorece asimismo la acumulación y retención de alimentos, restos, placa bacteriana y cálculos; disminuye la autolimpieza bucal y facilita la inducción o agravación de una inflamación gingival, que en su etapa inicial produce una ligera deformación de los márgenes gingivales o de los tejidos interdentales, con brillo y pérdida del punteado.



La presión sobre los tejidos blandos por palpación, exploración con sonda periodontal, masticación de alimentos o cepillado dental, puede producir un exudado hemorrágico o seroso, y con la inflamación se presenta un cambio en la coloración de la encía del tinte rosado a azul rosado o en algunos casos, a roja.

Si las condiciones de higiene y de control metabólico no mejoran, esta lesión inicial evoluciona a una gingivitis más severa, la cual con el aumento de la intensidad d la inflamación conduce a una acentuación de la sintomatología clínica que produce cambios en el color, forma y tono de la encía.

Además de los cambios en el aspecto y la resistencia de la encía, hay cambios en la unión dentogingival; puede haber placa subgingival o cálculos; sin embargo, la hemorragia surcal es la más importante.

Al efectuar la exploración, la hemorragia inmediata y considerable significa una lesión gingival grave, ya establecida; la hemorragia de la encía durante el cepillado eficaz que ayude a remover los irritantes locales que la ocasionan, así como con el uso tres veces al día de otros auxiliares de la higiene dental.

Si una vez que se ha instalado esta patología se deja evolucionar, se tendrá un daño mayor, con mayor profundidad en las encías y tejidos de sostén del diente (periodonto).

La periodontitis comienza con una gingivitis marginal siempre por irritación local, placa o cálculo; salvo que se eliminen los irritantes, se seguirían depositando cálculos con el tiempo, y la gingivitis  se agravara; la encía se torna mas inflamada y tumefacta, y con la irritación del epitelio del surco ofrece una alteración mas frecuente.

Clínicamente, en este momento se detecta la presencia del cálculo, y en especial el subgingival se visualiza con facilidad separando la encía marginal del diente mediante un chorro de aire comprimido. Además del agrandamiento e hiperemia visibles, ante un pequeño estímulo, las encías sangran con facilidad, provocando minúsculas hemorragias “espontáneas”. También se presenta aliento desagradable.

Cuando la perio-dontitis se agrava, los dientes adquieren movilidad; en ocasiones es posible expulsar material supurativo y otros residuos de la bolsa adyacente del diente mediante presión leve de la encía. A la exploración con aire o sonda se verá que la separación o desprendimiento del diente es grande; no se observa el festoneado normal, y las encías están laxas a causa de hiperemia y edema; no hay punteado y los tejidos gingivales son lisos, brillantes tal vez más rojos o azulados que los normales. El paciente puede no sentir síntomas o tener mal sabor en la boca, encías sangrantes e hipersensibilidad de los cuellos dentales, por la exposición del cemento a medida que los tejidos gingivales sufren recesión.

La recesión gingival es un fenómeno muy común en esta etapa y va procedida de perdida ósea alveolar, que cuando se instala, ocasiona la pérdida prematura de órganos dentarios. Una vez que se llegue a este punto, el paciente es incapaz de controlar su periodontitis, lo que requerirá una profilaxis cuidadosa por parte del odontólogo, para así limitar el daño y evitar que continúe, sin embargo, el daño causado no es reversible, así como tampoco recuperar el hueso alveolar destruido, lo que ocasionara la pérdida de piezas dentales sanas.

Otras de las estructuras que conforman a la cavidad bucal y que también se verán afectadas, son los órganos dentarios, ya que se ha visto que en pacientes con Diabetes mellitus no controlada hay valores elevados de azúcar salival, a la cual estarán expuestos esos dientes mientras no se logre controlar la paciente, siendo este un factor etiológico para la aparición de caries dentales.

La función de la saliva en la determinación de la susceptibilidad o resistencia de las caries, es importante. La suspensión y lavado físico de las partículas de alimento de la superficie del diente, así como el lavado de bacterias y sus metabolitos, constituyen una función considerable. La capacidad amortiguadora y las sustancias antibacterianas en la  saliva, como la IgA, son también factores importantes de la cariogenicidad de la placa dentobacteriana, además, la saliva es fuente vital de sales minerales que bañan a la superficie dentarias, las cuales disminuyen la solubilidad del esmalte ante los ácidos que liberan  microorganis-mos de la placa, y que desmineralizan a las superficies dentales comenzando así las caries dental.

Hasta ahora se han mencionado las alteraciones bucales aisladas, tratándolas como  entidades locales, que no producen efectos nocivos a nivel sistemático, pero es importante puntualizar  que son focos potenciales de infección, y que en un paciente como el diabético que se encuentra inmunodeprimido puede causar trastornos severos, incluso hasta comprometer su vida. Una vez que se han instalado estas entidades patológicas tendrán un tiempo de evolución más acelerado que en un paciente no inmunodeprimido.

El éxito del tratamiento de estas infecciones se basa en el diagnóstico temprano del proceso infeccioso, intervención quirúrgica (drenado), tratamiento médico sistémico, así como una antibiotico-terapia intensa. Se debe enfatizar que el drenado quirúrgico inicial es el factor más relevante durante este tratamiento.

Es aceptado generalmente que las infecciones pueden exacerbar a la Diabetes mellitus, y contrariamente, la presencia de diabetes pobremente controlada contribuye a la severidad de las infecciones; por eso es importante buscar un nivel de glucemia  lo mas cercano a lo normal, aunado al tratamiento usual consistente en un drenado adecuado y la administración de antibióticos apropiados.

Como parte de la historia natural  de la diabetes, se ve la pérdida de órganos dentarios en buen estado en pacientes jóvenes; sin embargo, esto se puede prevenir, ya que si el paciente diabético tiene una adecuación de higiene bucal, visita al odontólogo cada 4 meses, para revisión o simplemente para recibir atención en los órganos dentarios que estén afectados, puede evitar cualquier complicación de origen bucodental.



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