Diabetes al día

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Lic. en Nut. María del Carmen Rodríguez
Los Acidos Grasos Trans.PDFImprimirE-mail
Escrito por Lic. en Nut. María del Carmen Rodríguez

Cada vez más cuando leemos e interpretamos las etiquetas de los alimentos vemos en la composición porcentual y por porción de los mismos el término “trans”. Diabetes Al Día ha publicado diferentes notas sobre esta terminología, o sea sobre grasas trans, ácidos grasos trans. Pero las dudas y el desconocimiento siempre están presentes frente algo “nuevo”, que estuvo siempre en algunos alimentos, pero que ahora se detalla y la industria alimentaría tiene el deber de informarlo en las etiquetas de sus productos.

Los ácidos grasos trans se forman en los alimentos procesados durante la hidrogenación. La hidrogenación es el proceso por el cual a un aceite vegetal se le  agregan moléculas de hidrógeno. Así se logra una consistencia semisólida, cremosa, suave, como es el ejemplo de la margarina y mantecas vegetales. Las grasas trans entonces aparecen cuando los aceites están parcialmente hidrogenados.

La hidrogenación hace que se solidifique la grasa a temperatura ambiente. Un ejemplo de esto es el aceite que compramos en botella, sea de girasol, maíz, etc., para que quede de consistencia sólida, mantecosa, se le somete al proceso de hidrogenación para que luego las personas lo consumamos como margarina. Este tipo de aceite hidrogenado aparece en diferentes alimentos como son los snacks, las frituras, algunos productos de repostería, etc.

En las personas con diabetes este tipo de grasa hidrogenada o “trans” no tiene relación con los niveles de azúcar en la sangre: la glucemia, pero sí con los valores de grasas en sangre, el colesterol.

El alto nivel de colesterol en la sangre se asocia con un aumento en la ingestión de grasas saturadas (grasas de origen animal) y de grasas “trans” aumentando el riesgo  de padecer arteriosclerosis y enfermedades cardiovasculares. Es por esto que, cuando el profesional en nutrición le plantea al paciente qué tipo de aceites debe agregar a sus comidas y cómo debe ser éste, le advierte que evite margarinas, frituras, y comidas elaboradas con alto contenido en grasas.

Cuantos más alimentos coma ricos en grasas de éstas características, más ácidos grasos trans estará consumiendo.

Las recomendaciones nutricionales basadas en la evidencia sugieren una ingesta de grasas por día entre un 20 a un 35 por ciento del consumo total de calorías. Ese porcentaje se sub divide en otros, donde se trata de mantener una relación porcentual entre grasas saturadas, monoinsaturadas, polinsaturadas, grasas trans y  colesterol (en miligramos).

Históricamente los consumidores han expresado su exigencia por contar con alimentos que tengan menor contenido de calorías y grasas. Sin embargo, moderar el consumo de grasa total y grasa saturada es sólo uno de los aspectos de una buena nutrición. El equilibrio, la variedad y la moderación en el consumo de todos los alimentos son consejos prudentes para todas las personas. Una alimentación  equilibrada, con actividad física regular, manteniendo el peso adecuado, las cifras del glucemia lo más cercanas a los valores óptimos, el control de la hipertensión arterial, son los mejores consejos para lograr un estilo de vida saludable.

Casi todas las grasas saturadas las podemos ver, pero otras están escondidas en los alimentos: carnes gordas de todo tipo como vacuna, cerdo, cordero, piel de las aves, embutidos, quesos, crema de leche.

Las grasas polinsaturadas están formando parte de determinados alimentos como  las semillas oleaginosas (girasol, lino, zapallo, sésamo), frutas secas (nueces, almendras, avellanas, etc.) la palta,  el pescado, etc.

Las grasas monoinsaturadas las encontramos en el pescado y en el aceite de oliva, la palta y las nueces.

Por lo tanto, al leer e interpretar las etiquetas podemos seleccionar alimentos que digan si contienen o no grasas trans, y aquellos en aquellos casos en que lo indiquen… ¿Cuánto podemos comer? La respuesta para esto es que nuestro consumo de grasas trans debe ser en lo posible cero o el menor valor posible. Esta especificación en la etiqueta va acompañada de la cantidad de grasas saturadas del producto y de la porción, como indica el ejemplo a continuación:

Los profesionales de la salud desempeñan un papel importante, guiando a los pacientes a comprender cómo valerse de los alimentos con menor contenido graso, para cumplir con las recomendaciones higiénico-dietéticas saludables. Ese plan de alimentación  tiene la característica de ser equilibrado, donde los diferentes nutrientes -glúcidos, proteínas, grasas-, están en una adecuada relación porcentual.

La correcta selección de los alimentos por parte del consumidor hace posible  una buena elección de productos bajos en contenido de grasas saturadas, trans y colesterol, y por lo tanto disminuye las grasas y la calorías de su dieta.

Considere que las grasas del grupo de los aceites -oliva, girasol, maíz, soja, etc.- son buenas, o sea que no perjudican nuestra salud, pero cuando se utilizan para elaborar margarinas –por hidrogenación, solidificación, como dijimos antes-, también tienen calorías, de modo que el concepto de que es mejor comer margarinas porque no tienen calorías o son mejores es falso: 1 gramo de grasa provee 9 calorías, 1 cda. de aceite de 15 gramos aporta 135 calorías, una cda. de margarina 81 calorías, y una cda. de margarina reducida en grasas 48 calorías.

Si usted desea saber que cantidad de grasas debe consumir por día debe realizar esta operación:
-Primero debe informarse sobre las calorías que necesita por día.
-El segundo paso es hacer el siguiente cálculo:  a las calorías, -por ejemplo 2.000- las debe multiplicar por 0,3 que le daría 600 calorías. Como 1 gramo de grasa tiene 9 calorías, debemos saber cuántas grasas corresponden esas calorías.

Divido 600 entre 9 y da 66,6 gramos. Es decir que por día necesita 66.6 gramos de grasas totales. Cuando decimos totales nos referimos a las que vemos, las que no vemos y las que agregamos a los alimentos o bien las preparaciones.

Aquí están incluidas “las grasas trans”, las saturadas, las polinsaturadas y las monoinsaturadas. De la relación porcentual de las mismas es que nuestra alimentación es saludable desde el punto de vista del consumo de  grasas.

Dialogue con su nutricionista para aclarar dudas sobre lo planteado, ella lo aconsejará. Concurra a la consulta con la etiqueta de un producto que usted adquirió y será mejor. Cada día, en cada consulta, estamos aprendiendo. El aprendizaje en diabetes nunca termina. Participe.



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