Diabetes al día

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Dra. Laura Batalla
Diabetes en la Adolescencia.PDFImprimirE-mail
Escrito por Dra. Laura Batalla

-¿Cómo definimos la adolescencia?
Definimos la adolescencia de varias maneras. Podemos considerarla desde el punto de  vista biológico, psicológico y social. Desde el punto de vista biológico es aquella etapa que va entre la niñez y la adultez. No me gusta llamarla “una etapa de transición”, es una etapa de profundos cambios, es la etapa en la que el ser humano crece más, exceptuando el primer año de vida. Es aquella en la que se producen mayores cambios ya que entran siendo niños totalmente dependientes y salen -o deberían salir- siendo seres adultos totalmente independientes.

Desde el punto de vista biológico es una etapa de grandes cambios, fundamentalmente hormonales, en la cual  -tomando el caso de las niñas-, como acto externo del comienzo de la adolescencia tenemos la aparición de la menarca o primera menstruación. En el varón es menos notorio, pero podría ser por ejemplo la primera polución nocturna, que  no es tan  festejada como la  menarca, pero que también existe.

Es una etapa de transformaciones en la cual se produce el crecimiento acelerado, lo que se conoce comúnmente como “el estirón del adolescente”, es decir, que se crece mucho en poco tiempo. Crecen primero las extremidades, las manos, los pies, luego los brazos, la mandíbula, lo cual hace que el adolescente sea un ser un tanto desproporcionado y torpe, porque muchas veces él no puede manejar ese cuerpo que se le apareció como de golpe y entonces parece como “una persona torpe” que se da contra las cosas, tira objetos y eso es lo que le conlleva algunos retos, retos en cuanto a desafíos y en cuanto a rezongos. Esto desde lo biológico, con cambios físicos: en el caso de la mujer las mamas y en el caso del hombre crecimiento del pene y los testículos y  también la aparición de vello con determinada distribución diferente en las mujeres y los varones. También la acumulación de la grasa, lo cual está determinado genéticamente desde los tiempos del hombre paleolítico: las mujeres tenemos depósitos de grasa en la cadera y en las mamas, los varones no tienen tanta y su distribución es diferente también.
En los cambios psicológicos, aparece la etapa de desafíos, de trasgresión, de rebeldía que fue “de  siempre”.                    

-¿Qué edades comprende la adolescencia?

-Hay una definición de la UNESCO  del año ´70 que dice que “son jóvenes aquellos que cada sociedad considera como tales”.

Es un período que corre a través del tiempo. No es una cosa puntual, pero necesitamos poner límites y nosotros lo ponemos entre 12 y 20 años. Este de 20 años es el que está más discutido, por ejemplo, porque si lo consideramos un criterio biológico de finalización de la adolescencia es muy anterior a los 15, 16 ,17 años ya que están completando lo cambios biológicos que tuvieron lugar en la adolescencia. Desde el punto de vista psicológico también, aunque todos conocemos los “eternos adolescentes”.

La capacidad cognitiva de tener pensamiento abstracto, de ser capaces de prever las consecuencias de lo que hacen, eso lleva su tiempo y no coincide con la madurez física y social. Se considera finalizada la adolescencia cuando son capaces de autoabastecerse, cuando se van del hogar paterno, cuando son capaces de formar una familia, cuando terminan sus estudios, y eso cada vez es más tardío en nuestra sociedad, por lo tanto cada vez  se alarga más el período de adolescencia.

-¿Cómo se vive el cambio del pedíatra  a un médico de adultos?

-Trabajamos en un lugar que es exclusivamente para adolescentes y generalmente la gente que atiende adolescente siempre tiene un espacio para que el adolescente esté solo, cosa que en pediatría no se estila. En Uruguay por lo menos y en otros países ya se ha visto que el niño tiene un tiempo de privacidad con su médico y tiene derecho a la confidencialidad. Por supuesto que aquí tienen absoluto derecho a la confidencialidad. Esto se les aclara: lo que se conversa con el adolescente queda en secreto en la consulta médica y que solo se viola ese secreto en caso de riesgo del propio adolescente o de terceros. Se le da la posibilidad de una consulta a solas y de que se respete la confidencialidad.

-¿Cómo está integrado el equipo multidisciplinario que atiende al adolescente?
A mí me gusta definir la interdisciplina como una “orquesta”: por más maravilloso, virtuoso, genio que sea cada ejecutante o concertista, por más maravilloso y perfecto que sea cada instrumento, si no se ponen de acuerdo en cómo van a tocar todos juntos, la sinfonía sale horrorosa. Es donde se pierde un poco cada individualidad y no tiene tanta importancia el título académico, no hay ningún profesional más importante que el otro y se considera integrante del equipo desde el jefe, -sea quien sea-, hasta el auxiliar de limpieza, -en el caso de haberlo-, el personal administrativo, todos forman parte del equipo. Todos tienen que tener formación en el trato con adolescentes porque aquella primera persona que ven es a la enfermera, entonces es importante que la enfermera tenga una relación adecuada, que sepa cómo manejar la situación, porque muchas veces se producen situaciones difíciles, agresivas. Eso hay que saber manejarlo en sala de espera.

En cuanto al  médico general o el pediatra, lo fundamental es que tenga vocación por el tema de adolescentes, que le guste estar con ellos. Puede tener la formación adecuada más maravillosa del planeta, pero si no se siente cómodo con el adolescente y no está dispuesto a establecer un vínculo con el adolescente, no funciona. No debe juzgar. El profesional ante el adolescente no es un juez. El adolescente debe saber que acá puede venir a contar lo que sea que nunca va a ser discriminado, ni juzgado, ni etiquetado por lo que contó. Por supuesto, trataremos de ayudarlo o de manejarlo si hay alguna “cosa” por la que esté corriendo riesgo, no es darle la razón y decir “todo esta fenómeno”, pero sí dejar claro que no va a ser juzgado.

La ginecología fue la primera especialidad que se ocupó del adolescente históricamente. Valorará todo lo que tiene que ver con desarrollo puberal, ciclos menstruales y sexualidad.  De gran importancia es que evalúe los trastornos hormonales que puedan constituir un riesgo para el futuro de la adolescente.  Es fundamental que conozca todo lo que tiene que ver con la sexualidad y que maneje todo lo que tiene que ver con la sexualidad del varón, cosa que nosotros hacemos aquí desde el ámbito de la medicina general. Responsabilizar al adolescente varón también de su sexualidad. Tradicionalmente, la responsabilidad de la anticoncepción, luego del advenimiento de los anticonceptivos orales, estaba en manos de las mujeres. El VIH-SIDA modificó esto. Es una pandemia que está haciendo estragos entre los jóvenes de entre 15 y 25 años. Es la franja de edad en donde más crece la patología. Esto hizo que todos tuviéramos responsabilidades, no sólo la mujer, sino el hombre.

El psiquiatra y los psicólogos trabajan en toda el área de la salud mental, así como la asistente social. Es importante el área de asesoramiento a los padres, porque no es sencillo ser padres de adolescentes, nadie nace sabiendo y muchos veces muchos papás tiene la condición natural para que las cosas se vayan dando adecuadamente, pero otras veces requieren de apoyo externo. A veces la problemática es tan compleja y tan pesada que por más que los papás sean capaces de llevar adelante “eso” muchas veces se sienten sobrepasados porque no es sencillo. Hay cosas que son realmente muy duras. Se les da el apoyo que necesitan a la familia y al adolescente, si no las cosas no caminan del todo bien.

La nutricionista es un pilar fundamental del equipo, porque hay dos situaciones que son cada vez más frecuentes que requieren exclusivamente e imprescindiblemente la participación de una nutricionista, como son los trastornos de conducta alimentaria y la obesidad. Los servicios para adolescentes están hechos para ser preventivos,  a veces queda como que somos un servicio de tratamiento de patologías o de prevención secundaria, porque vienen pacientes referidos que ya tienen patologías, pero en realidad la idea es prevenir. Por lo tanto, la nutricionista tiene la función de promover, desde el área de la promoción de salud, hábitos saludables, igual que el médico y la ginecóloga. No buscamos curar lo que ya está, sino evitar que se produzcan situaciones patológicas.  Preferimos promover el mantenimiento del peso y de hábitos alimentarios saludables, la práctica de ejercicio, y que se mantengan alejados de los hábitos tóxicos.

-¿Cómo es la rutina de un adolescente con o sin diabetes?
-La palabra rutina no la utilizaremos porque rutina es lo que tenemos que hacer rutinariamente, y en realidad aquí lo que hacemos son los estudios paraclínicos necesarios, orientados a cada paciente, a cada adolescente de acuerdo a su situación particular, personal y a los factores de riesgo, fundamentalmente familiares.

En realidad lo que internacionalmente se indica durante la adolescencia es un estudio paraclínico completo, lo que serían “las rutinas”, que podría abarcar hemograma, glicemia, perfil lipídico, uricemia, orina completa. Luego todo lo que está orientado a los factores de riesgo de cada uno. De pronto lo hacemos más frecuentemente, lo hacemos antes, lo hacemos después, con una frecuencia menor o  mayor o agregamos otros estudios. Por ejemplo, si un adolescente  tiene un antecedente  de madre o padre con enfermedad cardiovascular (antes de los 50 años en el padre y antes de los 55 en la madre) obligatoriamente se le pide un perfil lipídico. Porque sabemos que existen patologías del tipo de las dislipemias (trastornos del colesterol, de triglicéridos, del colesterol bueno y del malo) que si son familiares nos están condicionando un aumento del  riesgo de padecerlos. Entonces le pedimos los exámenes específicamente. Por ejemplo, en los adolescentes con sobrepeso o con obesidad pedimos glicemia, insulinemia y muchas veces, TSH (un estudio del metabolismo de su tiroides), tenga o no tenga antecedentes familiares, y si los tiene, más todavía. En los trastornos de conducta alimentaria pedimos además de las hormonas tiroideas, T3 libre, que sabemos que es la primera en modificarse cuando aparece, por ejemplo, la anorexia.

En una paciente bulímica vamos a pedir un ionograma porque sabemos que los vómitos modifican los iones en sangre (potasio, calcio, sodio, cloro) y pueden determinar arritmias cardíacas y un paro cardíaco, que es una de las causas de muerte de las adolescentes bulímicas, por lo tanto tenemos que saberlo y buscarlo.

Cada caso es distinto. Por supuesto tenemos guías clínicas internacionales en las que nos apoyamos. En realidad el trabajo interno, en cada consultorio de cada profesional, se adapta a  cada paciente. Adaptar lo que sabemos a cada paciente y a cada situación y en un  momento en particular.

-¿Cómo llegan los adolescentes a hacer una consulta?

-Muchas veces vienen por control de salud, el 40 % viene porque dejaron de ir al pediatra o porque en vez de ir a un médico general prefieren venir a una clínica de adolescentes. El servicio está diseñado con un criterio preventivo: lo que nos gusta es que lleguen los adolescentes sanos, porque eso nos da la oportunidad de hacer la verdadera prevención, o sea la prevención bien primaria, -no que ya fume y yo intente que deje de fumar-, trataremos por todos los medios que no empiece a fumar. Sabiendo que en este momento la edad promedio de empezar a fumar son  los 14 años.

En este momento se ha visto un mayor número de casos con diabetes tipo 2  y se ha hecho cada vez mas frecuente en niños y adolescentes.  Aquello que antes se le decía la “diabetes del viejo”, luego la “diabetes del adulto”, ahora aparece como diabetes en jóvenes y adolescentes.  Entonces  nosotros y los pediatras,  tenemos que empezar a buscar los factores de riesgo. ¿Cuáles son esos factores? El peso, los hábitos alimentarios, el sedentarismo, las adicciones, los antecedentes familiares.  En un o una adolescente con sobrepeso, que fuma, que no hace ejercicio, que tiene antecedentes familiares de diabetes o de patología cardiovascular, entonces el riesgo es muy alto.



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