Diabetes al día

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Lic. en Nut. María del Carmen Rodríguez
La nutrición en época de frío.PDFImprimirE-mail
Escrito por Lic. en Nut. María del Carmen Rodríguez

Los meses venideros nos traen no solo los cambios de temperatura, la cual desciende sin pedirnos permiso, si no la necesidad de consumir más cantidad de comida, preparaciones diferentes a la tradicional “ensalada veraniega”. Es entonces que uno de los nutrientes básicos del organismo -los hidratos de carbonos o glúcidos- tienen que aumentar en el plan de alimentación de todas las personas, y por supuesto de los que padecen diabetes. Los glúcidos tienen la fama de que si se comen con exceso hacen que la persona aumente de peso, pero si los sacamos de la dieta diaria nos dan la posibilidad de bajarlo. En las personas con diabetes su abuso incide en los valores de glucemia, y si no se comen pueden suceder cambios más serios que perder algo de peso: sufrir una hipoglucemia. Por lo tanto, los glúcidos se deben considerar todo el año y día a día. Seguimos planteando: la porción indicada se debe respetar para evitar oscilaciones bruscas de glucemia.

¿Es debido a que se acercan las bajas temperaturas que debemos considerar a este nutriente tan valioso y discutido? No. Lo importante es que los alimentos que lo contienen como son el pan, las pastas, el arroz, las leguminosas, porotos, garbanzos, lentejas, así como los granos del choclo, las arvejas y las papas no debería aumentarse en sus porciones durante los meses de frío, sino poder emplearlos en preparaciones calientes.

Recuerde que una taza de arroz cocido frío con zanahoria, tomate y cebolla que usted en el verano comía con aceite, perejil, limón y orégano u otros gustos, acompañando el pollo o el pescado, ahora podría comerlos igualmente en forma de guiso y agruparlos a todos sin descartar el valor que tienen los vegetales naturales, crudos. Hay que comenzar a cambiar la forma de prepararlos.

Los caldos  de verduras, los consomés, las sopas de vegetales, los ensopados, los guisos, las pastas con verduras están permitidos si evitamos las frituras, las carnes gordas y si retiramos la grasa visible de las carnes y la piel del pollo.

Pero no todo es cambio en las comidas, sino que aparecen los primeros resfríos o dolores de garganta. La congestión nasal, la tos, etc., además de hacernos sentir mal, a veces nos quita el apetito. Las personas con diabetes deberán considerar que si tienen medicación hipoglucemiante en comprimidos y/o insulina deberían realizarse controles de glucemia capilar ya que al disminuir la ingesta puede suceder que tengan que ajustar la medicación. Más atención deben tener las personas que reciben insulina  si junto con el resfrío o estado gripal su glucemia se eleva y las necesidades de insulina son entonces mayores.

Recordemos que frente a un cuadro infeccioso, febril, hay que realizarse controles glucémicos y buscar cetonas en la orina. Durante estos períodos es importante tomar líquido, agua, té, tisanas, caldos de verduras desgrasados, caldos de frutas sin azúcar,  y comer fraccionado, o sea en intervalos de entre tres y cuatro horas (desayuno, almuerzo, merienda, cena y una o dos colaciones). Buscar preparaciones de consistencia húmeda, suave, como  cremas, purés, soufflés, budines de verdura. Frutas cocidas como las compotas, o asadas, así como las envasadas dietéticas.

Debemos tener en cuenta que en los alimentos que comemos están las vitaminas y los minerales que nuestro organismo necesita. Si se va a elegir un suplemento nutricional es necesario consultarlo con su médico tratante.

La  vitamina C está en las frutas cítricas, en las verduras y guisantes. Ayuda a mantener las encías y dientes, favorece la absorción del hierro, fortalece el sistema inmunológico y ayuda a cicatrizar las heridas. La vitamina A está  en las verduras, entre ellas las de color, está en forma de betacaroteno y en el organismo se trasforma en vitamina A.

Las vitaminas que integran el grupo de B1, B2, B3, están presentes en las carnes, huevos, verduras de hoja, hongos, lácteos, alimentos integrales y en los cereales. Su función es participar en la formación de los glóbulos rojos, trasformar los hidratos de carbono en energía, ayudar en el buen funcionamiento del sistema nervioso y en el buen estado de la piel.



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