Diabetes al día

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Dra. Andrea Constanst
Las Tentaciones.PDFImprimirE-mail
Escrito por Dra. Andrea Constanst

Una torta bañada en chocolate... un helado de frutilla en una calurosa tardecita de verano... una bebida bien fría una noche de fin de año... una salida a bailar en mitad del período de exámenes... una copa al final de una velada... una porción de dulce de leche en el medio de una dieta...

¿Quién no ha sucumbido a una de estas tentaciones? ¿Y quién no ha sentido culpa luego? ¿Cuántas veces nos hemos preguntado y culpado por nuestra poca fuerza de voluntad?
La realidad es que son pocas las personas que logran mantener el control en forma permanente en su vida... y eso es bueno muchas veces, pero no tanto cuando estamos hablando de diabetes, alias “el hipercontrol”.

La mayoría de las personas logran un control adecuado de su vida y un balance entre éste y las tentaciones. En su mayoría estas últimas no dejan rastros ni en su vida ni en su salud.

Sin embargo, hay situaciones en las cuales el control es necesario la mayor parte del tiempo, y situaciones en las que por rasgos de personalidad, edad o simplemente falta de un aprendizaje adecuado, ese hipercontrol es difícil, odiado o francamente rechazado. En algunas situaciones es necesario fortalecerlo a la fuerza, ya que esa vida en particular lo exige. Una de dichas situaciones es padecer de diabetes independientemente de su tipo o edad de inicio.

¿Y qué entendemos por autocontrol?
Es la capacidad de regular la conducta e inhibir las acciones más allá del deseo. Nos aleja de la gratificación inmediata del mismo, y nos acerca a lograr objetivos de largo alcance. En suma, consiste en la capacidad de postergar una gratificación inmediata por una mediata y mayor.

Hay varios conceptos estrechamente relacionados con el autocontrol: autodisciplina, autorregulación de la conducta, conciencia (cuando se posterga un deseo resistiendo la tentación para seguir una regla moral) e industriosidad aprendida (cuando los deseos se cumplen esperando y esforzándose).

El autocontrol es de importancia fundamental en muchas situaciones y trastornos, y es el ingrediente crucial para la adherencia a la mayoría de los programas terapéuticos en medicina, y especialmente en el tema que aquí nos ocupa: la diabetes.

El autocontrol es una característica lo suficientemente estable como para considerarlo un rasgo o una habilidad perdurable, pero no es inmutable o incambiable lo cual implica que se puede aprender y desarrollar.

Las investigaciones actuales señalan a la corteza cerebral prefrontal como responsable del ejercicio del autocontrol. Sin embargo, sabemos también que el mismo está sujeto a la experiencia y el aprendizaje: cuanto más se practica con éxito, más fácil resulta llevarlo a cabo.

Una premisa a tener en cuenta: un buen predictor del autocontrol hoy es como se ejercitó ayer. Una vez que se rompe una regla, la tendencia es romperla más, por lo cual no debemos ponernos metas “todo o nada” o prácticamente inalcanzables. Debemos estar preparados para luchar contra el efecto dominó: un tropezón no es caída.

Pensemos por un momento en los animales y aprendamos de ellos: cuando un perro ladra con poca fuerza para su gusto, simplemente ladra de nuevo. No se detiene a culparse, autoflagelarse y pensar que no sirve para perro.

Simplemente lo intenta de nuevo. Así es como debemos encarar el aprendizaje del control de nuestra conducta, como lo hacen los animales.

Los niños deben tener experiencias que les permitan ejercitar el esfuerzo y el autocontrol con éxito. El grado de dificultad debe ser tal que les permita desarrollar una cierta expectativa de éxito a partir de la cual la dificultad deberá ir en aumento. Al igual que un músculo, el autocontrol se fatiga a la corta pero se fortalece a la larga con el ejercicio repetido y adecuado y la esperanza de éxito.

El control de la conducta es un componente fundamental e imprescindible en esta enfermedad tan exigente como es la diabetes, pero por sobre todas las cosas es un ingrediente positivo, necesario y espléndido en nuestra vida cotidiana y en nuestra salud mental. ¡Vale la pena intentarlo!



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