Diabetes al día

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Prof. Adj. Dr. Jorge Pita Mela
Salud bucal del paciente con diabetes.PDFImprimirE-mail
Escrito por Prof. Adj. Dr. Jorge Pita Mela

-¿Un paciente diabético debe cuidar su boca más que una persona no diabética?
-En primer lugar debemos decir que la salud bucal está encuadrada dentro de la salud general del organismo, no es una cosa aislada, por lo tanto necesita un control periódico como cualquier parte de nuestro cuerpo. Y el chequeo correspondiente que el paciente se hace periódicamente incluye el estudio de toda la parte de tejidos duros, caries dentales, enfermedades periodontales o enfermedad de encías, y el problema de las malposiciones, que son las patologías más frecuentes que afectan a la humanidad dentro de la patología bucal.

En el diabético, -que a veces es un paciente que no conoce su enfermedad-, muchas veces el médico tratante o el odontólogo pueden descubrir esa afección en un simple chequeo periódico y ponerlo en antecedentes de cómo esta enfermedad sistémica puede inferir en la calidad bucal así como en todo su organismo.

El diabético, desde el punto de vista bucal, presenta manifestaciones bastante claras, como son, en primer lugar, los problemas vinculados a las enfermedades periodontales, o encía y hueso, inflamaciones de encía, grandes pérdidas de hueso, movilidad dentaria, cambio de posición de los dientes, disminución del flujo salival, un aliento alterado, propio de todo metabolismo alterado, y otros matices son las manifestaciones más frecuentes.

En realidad la causa fundamental es un trastorno metabólico que da manifestaciones en distintas partes del cuerpo, como puede ser la retinopatía diabética o problemas vasculares o cardíacos. También da entonces manifestaciones bucales, que no siempre están presentes, pero en el paciente diabético son muy claras.

Estas pérdidas óseas son bastante rápidas, de manera que puede llevar a la pérdida de todo el aparato de soporte en un tiempo relativamente breve, diría yo en pocos años. El paciente puede perder sus piezas dentarias si no se trata rápidamente. Acá nos referimos a un paciente no tratado, y sobre todo que no controla su diabetes. En cambio, en el paciente controlado estos síntomas no aparecen o están muy atenuados y pasan entonces a un segundo plano. Insisto: la prevención es la base de esta afección que está difundida realmente en toda la humanidad. En la población uruguaya no existe un criterio preventivo. Nosotros lo sabemos y también sabemos que debemos inculcar esos hábitos desde niños, para que tengan una mentalidad preventiva en todas las cosas de la vida. Porque si nos adelantamos a los acontecimientos, estamos ganando por partida doble.

-Veamos los criterios básicos de prevención.
-Control periódico con su odontólogo, donde se controla la higiene del paciente, ver si tiene problemas de dieta; si es así darle pase a la nutricionista, controlar su salud en general, pues debe haber un equilibrio entre el paciente y su cuerpo.

Otros criterios que hay que tener en cuenta son los niveles de stress de ese paciente, ya que causan una baja en las defensas y eso ayuda a la aparición de nuevas afecciones porque una de las causas fundamentales de las complicaciones de la diabetes es que las defensas del cuerpo están disminuidas, y eso conlleva a una vía de entrada de cualquier patología. En resumen: un diabético está más expuesto a tener problemas porque en el fondo decimos que es “un infectado latente”. La persona con diabetes tiene que tener un cuidado extra en comparación con la persona no diabética.

-¿Qué es la enfermedad periodontal?
-Esta enfermedad existe en diabéticos y no diabéticos, pero en el caso del diabético tipo 1 tiene una aparición precoz y una evolución más rápida, por lo tanto requiere un cuidado periódico más frecuente.
Esta enfermedad es conocida vulgarmente desde hace mucho tiempo con el nombre de “piorrea” o “corrimiento de pus”. Afecta los tejidos duros y blandos del diente, es decir, el tejido de soporte del diente y son fundamentalmente elementos microbianos que van penetrando dentro del surco gingival (el que se forma entre la encía y el diente) y van lentamente, por distintos mecanismos, destruyendo el aparato de soporte, es decir, el hueso. Cuando esto sucede, se forman como pequeñas hendiduras que nosotros vulgarmente las llamamos “bolsas” y allí resulta difícil higienizarse. Se van formando verdaderos nichos que permiten el alojamiento de microbios y éstos van destruyendo lentamente el hueso hasta que llega un momento que el diente prácticamente se cae. Para ser más gráfico, es como un edificio al que le fallan los cimientos.

Esto necesita de la acción diaria de la higiene del paciente y del control periódico con el odontólogo, y en casos avanzados un tratamiento profesional que consiste en la eliminación de todos estos microbios a través de diferentes técnicas quirúrgicas para eliminar la infección y controlar por lo menos la pérdida del aparato de soporte, que a veces es muy rápida, como decíamos anteriormente. En una etapa inicial, este tratamiento consiste en un raspaje y alisamiento de la raíz, y a través de diferentes mecanismos químicos medicamentosos permiten curar. En etapas más avanzadas debemos agregar a lo dicho técnicas de injertos para completar lo que se ha perdido. Todo depende del estado que presente el paciente.

En lo referente a la tecnología médica para el tratamiento, se ha avanzado actualmente mucho, pero no podemos hacer nada si estas técnicas no se utilizan tempranamente.

-¿Cómo podemos evitar problemas bucales?

-Primero, cepillado o higiene dentaria con pasta antimicrobiana o una pasta común. Segundo, la persona puede usar antisépticos complementarios. Tercero, visitar periódicamente al odontólogo para que sólo el profesional evalúe su salud bucal. En base a esto, se hace un diagnóstico de la realidad y se establece un plan de tratamiento que variará de acuerdo a la evolución del caso.

Los controles varían de acuerdo al grado de afectación del aparato de soporte, y podrán ser cada tres o cuatro meses o dos veces al año, según sea el grado de la afección. A todo esto le sumamos –y es muy importante- el método de vida que tiene ese paciente. Esto quiere decir: alimentación equilibrada, tipo de trabajo que realiza, nivel de stress, buen control metabólico, evitar fumar, hacer ejercicio, pues reiteramos que  la salud bucal no está aislada del resto del cuerpo: forma parte de un contexto general. Los problemas generales influyen sobre la boca, y los problemas bucales influyen sobre la salud en general.

-¿Qué otras afecciones puede tener el paciente?

-Hay otras afecciones más sencillas y son de naturaleza inflamatoria. Afectan solamente la encía superficial, son más fáciles de curar, sólo con un cepillado común y reglas de higiene simples. Pero a medida que la afección va profundizando, las técnicas de tratamiento pueden llegar a ser más complejas y por lo tanto exigen un mayor número de sesiones y mayores costos. En resumen: la prevención es más fácil de realizar, menos costosa y menos molesta para el paciente.

-¿Debe preocupar el sangrado de las encías?

-Normalmente, la encía sana no debe sangrar ante un cepillado normal. Si ello sucede, nos indica que hay algo alterado, y es una señal de que hay una afectación en el aparato de soporte del diente. Aclaremos que ninguna parte del organismo debe sangrar porque sí, y la encía no está exenta de ello.

Otra cosa muy importante, que ayuda a detectar pérdida ósea en etapas más avanzadas son los estudios radiológicos complementarios. Con ellos podemos hacer un plan de tratamiento adecuado.

Debemos tener en cuenta que cuanto más tempranamente inculquemos los hábitos de higiene más exitosos seremos en el cuidado de la salud.



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