Diabetes al día

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Dra. Carmen Pisciottano
Diabetes en el niño y en el adolescente.PDFImprimirE-mail
Escrito por Dra. Carmen Pisciottano

Los niños y los adolescentes son cada vez más frecuentemente diagnosticados con diabetes mellitus insulino dependiente o tipo 1. Esta es una enfermedad de la civilización y como tal su incidencia es cada vez mayor.

Si bien generalmente se presenta en  un 90 % de los casos como diabetes tipo 1 o insulino dependiente, existen también en esa faja estaría diabetes tipo 2 que es necesario saber diferenciar ya que sus características de presentación y pronósticos son diferentes.

La diabetes tipo 1 en niños y adolescente es una enfermedad crónica caracterizada por la destrucción total o parcial de las células  de los islotes de Langerhans, con la consiguiente incapacidad para producir insulina. El proceso de destrucción puede llevar meses o años, pero la enfermedad se presenta clínicamente cuando queda aproximadamente 10-20 % de tejido sano.
Se trata de una enfermedad de base genética, con un marcador de susceptibilidad que parece necesitar de la acción de un factor desencadenante (ambiental) -aún no dilucidado- para poder manifestarse.

La causa más común de la diabetes en el niño (90%) es la destrucción autoinmune de las células  de los islotes. La etiología es aún muy compleja y todavía no se comprende del todo. Los niños y adolescentes son genéticamente predispuestos y la enfermedad se desencadena por factores ambientales como los virus y ciertos componentes de la dieta.

Los virus pueden atacar a las células  de los islotes y destruirlas directamente o desencadenar una reacción autoinmune. Se ha implicado a la mayoría de los virus en la diabetes 1 de los niños sobre la base de asociaciones temporales y geográficas establecidas entre la diabetes tipo 1 y una infección viral. Por ejemplo, las paperas preceden ocasionalmente a la diabetes y muchos niños con diabetes tipo 1 de reciente aparición presentan signos de infección reciente por virus Coxsackie B.

La afirmación de la posible existencia de toxinas ambientales para la célula  se apoya en el descubrimiento de sustancias químicas capaces de producir diabetes insulino dependiente en animales (aloxano, estreptozotocina, el raticidavacon, etc.).

También ha sido remarcada la mayor predisposición de los niños que han sido alimentados prematuramente con leche de vaca.

Aunque la diabetes tipo 1 puede presentarse a cualquier edad, hay un pico de incidencia antes de la edad escolar y otro alrededor de la etapa puberal. La edad en el momento de aparición es similar en los dos sexos, aunque el pico puberal posiblemente sea algo más precoz en las niñas.

También, todos los estudios indicaron que la diabetes 1 se diagnostica más frecuentemente en los meses invernales, lo que aporta evidencia de la existencia de factores ambientales por exposición estacional a los virus precipitantes de enfermedad.

MANIFESTACIONES CLINICAS.


Puede presentarse con desencadenamiento rápido de síntomas o puede estar precedida por un periodo de síntomas intermitentes clásicos:

-Poliuria: orinar mucho durante el día y la noche.

-Polidipsia: Tomar mucho liquido, más de 2 a 3 litros por día.

-Adelgazamiento con pérdida marcado de peso por pérdida calórica de azúcar por la orina.

-Polifagia: Apetito aumentado por la causa anterior.

-Astenia o sensación de cansancio.

El diagnostico precoz no evita la aparición de la enfermedad pero si de riesgos de evolución hacia un cuadro grave.

Generalmente, el espacio de tiempo hasta que se realiza el diagnostico de la enfermedad oscila habitualmente entre 1 y 6 semanas. Los síntomas y signos que en el periodo anterior eran intermitentes se presentan ahora de manera constante. El niño o  adolescente suele presentar signos de deshidratación y desnutrición severa. El pediatra debe de estar atento a los síntomas que a veces pueden presentarse en forma aislada y confundirse con otras enfermedades. El diagnostico se hace con los síntomas y con el hallazgo de glucemias elevadas (por encima de 1,26 mgs/dl) en mas de una ocasión; pero en el niño frecuentemente llegan a la consulta con glucemias por encima de 2,50 y descompensación.

Lo ideal seria que el diagnostico se hiciera frente a los primeros síntomas para evitar la situación más dramática para la emergencia pediátrica; que es el niño o adolescente en fase descompensada de la diabetes insulino dependiente: con respiración muy fuerte y profunda, ojos hundidos por la deshidratación, con aspecto desnutrido y con un gran desasosiego o nerviosismo o por el contrario con una gran palidez y sin fuerzas.

TRATAMIENTO.

Se recomienda que todo niño o adolescente con diabetes de reciente diagnostico sea tratado por un equipo multidisciplinario, encabezado por su pediatra o médico de cabecera, el diabetólogo, la enfermera especializada en educación diabetológica, la nutricionista, el psicólogo o psicoterapeuta de niños y adolescentes. Todo este quipo especializado en el tratamiento de la diabetes 1 del niño y adolescente tendrá como objetivos:

-Favorecerá la vida usual del niño y adolescente evitando trastornos emocionales.

-Mantener un crecimiento y desarrollo normal.

-Evitar las complicaciones agudas (hipoglicemia o cetoacidosis)

-Prevenir, retrasar o evitar complicaciones crónicas.

El tratamiento consiste en:

-Insulina (NPH, cristalina o mezclas, análogos rápidos o lentos)

-Plan de alimentación individualizado.

-Educación diabetológica (pilar fundamental)

Apoyo psico-emocional al niño y su familia.

-Ejercicio físico

-Automonitoreo

La insulina usada en  nuestro país es la insulina humana ya sea para inyectarse con penfil (lapicera) o con jeringa.

Para los periodos en que se necesita una rápida acción o como lo considere el medico tratante existen los análogos de insulina. Los análogos rápidos y la insulina cristalina son los únicos que pueden usarse por vía intravenosa.

Recordemos que el plan de insulinoterapia debe ser cuidadosamente discutido con el médico tratante y adaptarse en lo posible a las actividades del niño o adolescente, dependiendo del autocontrol (automonitoreo) de glucemia capilar que en este tipo de paciente recomendamos no menos de 3 por día.

Se recomienda instruír al paciente en la adecuada rotación del sitio de inyección para prevenir el desarrollo de lipodistrofia.

El plan de alimentación, indicado por un nutricionista entrenado en diabetes, debe ser  vigilado en cada una de las consultas y variado según el ejercicio físico o aumento fisiológico de ese organismo en crecimiento y desarrollo.

Adecuar el plan alimentario a los hábitos, gustos y posibilidades económicas del niño y su familia.

El automonitoreo puede realizarse con tirillas reactivas en sangre y algunas veces (glucemias mayores de 2,80) en orina para buscar cuerpos cetónicos.

También hay una gran variedades de aparatos en nuestro medio, algunos de los cuales realizan cetonemia.

Es conveniente que tanto el niño como el adolescente registren valores de glucemia, comidas y situaciones diversas en un cuaderno o libreta fin de que se puedan corregir las dosis de insulina, nutrición o ejercicio.

La actividad física forma parte del tratamiento y debe ser regular, teniendo cuidado de chequearse antes del ejercicio ya que no es recomendables efectuarlo con más de 2,80 mgs/dl.

El apoyo psico-social es recomendable al inicio de la enfermedad y puede ser individual, familiar o grupal.

Es indispensable la participación de ambos padres en estas actividades. Los campamentos son muy útiles y se recomienda realizarlos en una o dos oportunidades o según el criterio del equipo tratante o necesidades del paciente.

Recordemos la complicación mas frecuente: la hipoglucemia, que será tratada en un capitulo aparte, pero digamos que puede ser consecuencia de: suspensión de alguna comida, aumento de actividad física, administración de mayores dosis de insulina que la necesaria, aplicaciones de insulina en las zonas con lipodistrofia, control muy estricto de glucemia. Los síntomas son individuales para cada niño o adolescentes pero los más frecuentes son: dolor de cabeza, sudoración, mareos y temblor. Se debe corregir rápidamente con aporte de comida o jugos azucarados.

La otra complicación, la cetoacidosis, es precedida por síntomas de poliuria, polidipsia, y acetonas en sangre y orina. Generalmente obligan a la intervención para su tratamiento.

Los niños y adolescentes con diabetes que están compensados se tratan como cualquier otro niño o adolescente en cuanto a plan de vacunas y en las enfermedades intercurrentes, valorando siempre la glucemia.

No olvidemos la anticoncepción en las adolescentes diabéticas.
Entre los controles más importantes para ver la evolución, se debe realizar la HbA1C (Hemoglobina Glicosilada), 3-4 veces al año. Con valores menores a 7 evitaremos las complicaciones crónicas.

DIABETES TIPO 2 EN EL NIÑO O ADOLESCENTE:

Presentan manifestaciones clínicas que abarcan un amplio espectro, desde una grave deficiencia de insulina a una leve hipoglucemia. Generalmente se da en niños o niñas con sobrepeso y con antecedentes familiares de diabetes. A veces se diagnostica meses o años después de su inicio, ya que pasan periodos sin síntomas. La existencia de obesidad, acantosis nigricans (hiperpigmentación y espesamientos de la piel con pliegues irregulares que aparecen en áreas como en región posterior de cuello y axilas) y  antecedentes familiares importantes de diabetes mellitus tipo 2 pueden hacer sospechar la posibilidad de diabetes tipo 2 en niños y adolescentes.

El tratamiento se basa en dieta, ejercicio y en niños mayores de 10 años algún tipo especial de favorecedores de la acción de la insulina y aumento de los receptores a ésta.

Insistimos en el cambio de estilo de vida, disminución de peso, para no llegar al tratamiento con insulina.

Es esencial el enfoque de un equipo interdisciplinario.

Hoy día, con la consulta precoz y el tratamiento por equipos especializados, la vida de los niños y adolescentes ya sea con diabetes Tipo 1 o 2 , no tiene diferencias notorias con la de un niño o adolescente no diabético.



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