Diabetes al día

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Dr. Julio Real
Gripe y Enfermedades Respiratorias de Invierno.PDFImprimirE-mail
Escrito por Dr. Julio Real

Todos los años la llegada de la temporada fría (otoño–invierno) se acompaña de un incremento de enfermedades infecciosas virales respiratorias.
El frio y la humedad inducen una disminución de las defensas del aparato  respiratorio. Por la misma razón la gente permanece en espacios cerrados

 


Las habitaciones tienen menos ventilación y hasta los entretenimientos (cines, teatros, shoppings) tienden a la aglomeración de personas en espacios limitados y cerrados. Esto favorece la trasmisión de estas enfermedades, ya que se produce por vía aérea, esto es, a través de gotitas de saliva o secreciones respiratorias microscópicas contaminadas por el agente infeccioso, proyectadas por la tos, el estornudo, la conversación de persona a persona o a través de objetos contaminados.

Todo esto favorece que la aparición de epidemias invernales de virus respiratorios. Los virus respiratorios más frecuentes son los de influenza (virus de la gripe) parainfluenza y respiratorio sincitial.

El hecho de que este fenómeno se presente todos los años hace que de alguna forma las poblaciones ya hayan estado expuestas varias veces a estos virus, con lo que se adquiere cierto grado de resistencia (inmunidad) a los mismos.
Pero ocurre que los virus no se mantienen siempre iguales sino que año a año cambian su estructura y aspecto, por lo que el sistema defensivo del organismo (sistema inmunológico) puede no reconocerlos totalmente al año siguiente y brindar una protección inadecuada. De ahí que todos los años se vacune contra los mismos virus (gripe) a efectos de que el sistema inmune reciba la información sobre las nuevas formas que adopto el virus (cepas) y perfeccione su respuesta defensiva.

Ahora bien, el Virus H1 N1  es un virus distinto del que se presenta anualmente  por lo que el sistema inmunitario de la mayoría de los individuos no ha tenido nunca contacto con él y las vacunas habituales, al estar basadas en otro tipo de virus gripal, tampoco aportan beneficio.

Esto hace que al haber un mayor número de personas susceptibles, el número de pacientes contagiados en esta epidemia sea mayor y haya adquirido la dimensión de una pandemia (epidemia mundial).

Hasta donde sabemos, es altamente probable que este mismo virus haya circulado en el pasado en los años ´60 y ´70, por lo que los mayores de 50 años pudieran haber tenido algún contacto previo con este agente y haber adquirido algún grado de capacidad de respuesta. Esto podría explicar por qué esta epidemia ha afectado un mayor número de persona jóvenes, que estarían vírgenes de contacto con este virus.

Las epidemias de gripe estacional de todos los años cobran víctimas. Los fallecimientos ocurren principalmente en personas mayores de 65 años y/o con enfermedades asociadas (cardiopatía, enfermedades respiratorias crónicas, Diabetes). La mortalidad por gripe oscila en el 0.8 y 1 %.

En esta epidemia en particular y por las razones antes expuestas (mayor número de casos y mayor afectación de jóvenes) es que se han visto mayor número de muertos  entre población joven (típicamente mujeres embarazadas) pero esto no quiere decir que el porcentaje de mortalidad de esta gripe sea mayor que las otras.

Los síntomas de la gripe A H1 N1 no difieren en nada de los de otras enfermedades virales infecciosas respiratorias. Existen síntomas  generales de enfermedad infecciosa: fiebre, dolor de cabeza (cefaleas), dolores musculares (mialgias) y de articulaciones (artralgias), decaimiento, falta de apetito. Asociados a estos se suman síntomas respiratorios: dolor de garganta, congestión nasal, corrimiento nasal, estornudos, tos frecuente e intensa, dificultad para respirar. La presencia de estos síntomas justifica realizar una consulta médica.

La consulta con el medico debería realizarse de elección en el domicilio del paciente, a efectos de aislar el eventual caso en su propio entorno y minimizar la difusión. Siempre debemos tener presente que la enorme mayoría de los casos la enfermedad tiene un curso benigno que no se diferencia en nada de la gripe estacional  habitual.
Si el paciente presenta entre sus síntomas una clara dificultad para respirar, esta consulta debería ser urgente a un servicio de emergencia pre hospitalaria o a una puerta de emergencia.
En los diabéticos, al igual que cualquier otro cuadro infeccioso, puede ser causa de descompensación de su enfermedad, por lo que puede haber superposición de síntomas atribuibles a ambos procesos. Es recomendable optimizar los controles de su Diabetes y contactar eventualmente con su médico tratante a efectos de definir las conductas apropiadas ante la situación planteada.

La neumonía bilateral, también conocida como neumonitis virales, es una forma grave de manifestación de la enfermedad que no es exclusiva de la gripe A H1 N1 sino que puede presentarse en las epidemias de gripe estacional y ante la infección por otros virus respiratorios.

En estas circunstancias el virus determina una inflamación del tejido pulmonar comprometiendo directamente la respiración.

Los pulmones son como enormes panales de abeja. A las celdas del  panal entra y sale el aire del exterior. En las paredes de esas celdas existen pequeños vasos sanguíneos por donde la sangre circula, y al tomar contacto con el aire que está dentro de las celdas, se carga  de oxígeno para distribuirlo por todo el organismo. Asimismo descarga el anhídrido carbónico proveniente de los tejidos del organismo para ser eliminado al exterior.

Cuando el virus inflama el tejido pulmonar, los alvéolos se llenan de líquido desplazando al aire de su interior e impidiendo el intercambio de oxígeno entre la sangre y el aire y haciendo que todo el organismo sufra del déficit de oxígeno. Esto es la insuficiencia respiratoria que en caso extremo pone en riesgo la vida.

El principal síntoma de esta forma de presentación es la dificultad respiratoria. El paciente con dificultad respiratoria suele presentarse con respiración agitada (aumento del número de respiraciones por minuto), opresión en el pecho, inquietud y desasosiego. Eventualmente el paciente puede presentar coloración azulada de las uñas y labios.

La consulta precoz al médico puede motivar el inicio de tratamiento antiviral específico lo cual puede, si bien no evitar totalmente la aparición de esta manifestacion, al menos moderar su severidad y abreviar su duración.

Una vez más resaltamos que esta forma de presentación no es frecuente.

Más allá de eso, ante la más mínima duda la consulta se impone a efectos de minimizar los riesgos y adoptar precozmente la conducta más apropiada.

El tratamiento de la gripe admite dos tipos de medidas. En primer lugar las medidas generales que adoptamos ante cualquier enfermedad infecciosa como son: bajar la fiebre,  asegurar una correcta hidratación y alimentación  y un adecuado descanso.

Como medicación para bajar la fiebre se recomienda evitar el uso de aspirina, sobre todo en niño puede ocasionar efectos adversos. La primera recomendación sería el uso de ibuprofeno pudiendo usarse también dipiron a o paracetamol.

Existen también drogas antivirales. Estos medicamentos actúan como antibióticos impidiendo la reproducción del virus y eliminándolo. Existen varias drogas antivirales. El medicamento antiviral más difundido es el oseltamivir (Tamiflu de Laboratorio Roche). Existen otros antivirales, pero estos no han sido usados en nuestro medio en esta epidemia. Este medicamento debe recibirse bajo prescripción médica y no debe auto administrarse. Asimismo estos medicamentos no deben administrarse con criterio profiláctico si no hay una infección en curso.

Si bien se han descrito efectos secundarios para este medicamento (sobre todo a nivel hepático) es un medicamento razonablemente seguro e incluso puede usarse en paciente embarazadas.

Los diabéticos son una población de riesgo para la gripe A H1 N1 como lo son para cualquier enfermedad infecciosa respiratoria viral.

De acuerdo con lo reseñado anteriormente lo pacientes entre 20 y 40 años
son más susceptibles así como las embarazadas.

Nunca está de más enfatizar que el nivel de control de la Diabetes al momento del contacto con la enfermedad infecciosa es de primordial importancia. Por lo que la optimización del control de la Diabetes es una medida preventiva de primer orden en un ambiente de epidemia.

En los diabéticos una frecuente complicación de la gripe así como de otras enfermedades infecciosas virales suele ser la sobreinfección por otro germen, en general bacterias. Esto hace que en estos casos pueda requerirse el uso de antibióticos  comunes para combatir dichas infecciones agregadas. Éstos, al igual que los antivirales antes mencionados, deberían recibirse por prescripción médica y no deberían usarse como automedicación o de manera profiláctica.

Las medidas de prevención para  la gripe A H1 N1 son las mismas que se usan para prevenir la difusión de cualquier enfermedad respiratoria que se trasmite por vía aérea. El objetivo es evitar que las secreciones respiratorias o saliva del paciente contaminadas tomen contacto con personas susceptibles. Para ello existen diversas medidas a tomar:
-    Mantener al paciente en el domicilio y realizar la consulta médica en domicilio. Esto evita que el paciente pueda diseminar el virus más allá del entorno de las personas con las que cohabita (las cuales habitualmente ya están contaminadas al momento que el paciente se manifiesta).

-    Instruir al paciente para que bloquee la nariz y boca ante los accesos de tos o estornudos. La tos y el estornudo generan aerosoles de microgotas que quedan suspendidas en el aire y son aspiradas por otras personas.

-    El bloqueo de nariz y boca con ambas manos, con un pañuelo descartable o con el antebrazo doblado son una buena medida para evitar la generación de aerosoles. También es  recomendable el uso de tapabocas por parte del paciente cuando está en contacto próximo con otras personas o cuando se desplaza fuera de su entorno.

-    El paciente debe practicar el lavado o desinfección de manos frecuente para evitar que difunda el viras a través de las manos contaminadas por la tos o el estornudo. Deben desinfectarse con alcohol los objeto  de uso común con el paciente como teclados, controles remotos, etc.

Las personas susceptibles, y en especial aquellas que forman parte de poblaciones de riesgo como los diabéticos, deben evitar el contacto con pacientes infectados. En caso de haber tenido contacto realizar un correcto lavado de manos o desinfección con alcohol líquido o gel. Asimismo en epidemias es recomendable evitar las aglomeraciones en espacios cerrados, el uso de transportes colectivos.

De ser necesario el contacto con una persona infectada puede usarse un tapabocas. Remarcamos que el uso de tapabocas es siempre más eficaz si es usado por el paciente. El tapabocas debe cubrir bien nariz y boca y debe desecharse si presenta roturas  o si esta húmedo, debe evitarse tocarlo luego de usarlo.

En cuanto a la limpieza de la casa se recomienda usar lavandina en la limpieza de la cocina y baños, cambiar y lavar repasadores y toallas diariamente y limpiar las superficies de contacto frecuente (ej. perillas de puertas) con alcohol.



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