Diabetes al día

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Dra. Laura Batalla
Adolescentes con Diabetes Tipo 1.PDFImprimirE-mail
Escrito por Dra. Laura Batalla

Lo fundamental es que obviamente el adolescente con Diabetes, tiene que atenderse con un diabetólogo. Es decir, esa es la parte primaria, llegar a un diagnóstico adecuado. Muchas veces en el adolescente con una patología crónica, pueden darse dos situaciones: una, que se haga el diagnóstico de la enfermedad crónica durante la adolescencia, lo cual ya eso es una problemática muy particular, porque la adolescencia es un periodo de mucho cambio, y un periodo muy conflictivo. Si en ese período de grandes cambios, y de grandes conflictos, además tenemos un diagnóstico de una enfermedad crónica, en la cual como toda enfermedad crónica, le vamos a decir a alguien que esa enfermedad lo va a acompañar durante toda su vida, que le va a requerir controles periódicos, que le va a requerir, en el caso de la Diabetes por ejemplo, medicación permanente de la cual va a tener que hacerse responsable y que si no se administra adecuadamente, y si no siguen los planes que se le indican, las consecuencias pueden ser realmente muy graves.

 


Todo eso dicho a un adolescente que está atravesando una de las etapas más efervescentes de la vida, es un golpe muy duro, para el adolescente y para la familia. Nunca hay que olvidarse que el adolescente está rodeado de una familia, siempre. Para la cual ese diagnóstico también es embromado, porque como todo papá, nosotros queremos que nuestros hijos sean sanos, y no nos imaginamos que nos va a golpear el hecho de tener un hijo con una enfermedad crónica.

La Diabetes es una de esas enfermedades sumamente frecuentes en nuestro país, la Diabetes es una patología frecuente, pero también cualquier otra enfermedad crónica que requiera tratamiento y controles, la epilepsia, las enfermedades neuromusculares, las patologías psiquiátricas, y que muchas veces coexisten, no hay que olvidar eso.

En cuanto específicamente al adolescente con Diabetes, no hay que olvidar tampoco que si bien tiene Diabetes, es un adolescente, y como tal hay que tratarlo. Por lo tanto no hay que olvidar la normalidad, que ese adolescente va a hacer las cosas normales que hace cualquier adolescente, y que no se las vamos a endilgar a la Diabetes, sino que va a ser responsabilidad de que está atravesando una etapa compleja, hermosa, porque la adolescencia es una etapa gratificante, pero que en el caso de este adolescente tiene el handicap de también tener una enfermedad crónica.

La otra situación es, el niño diabético, el que ya tiene el diagnóstico desde la niñez, y llega a la adolescencia, esa es una situación bien distinta. Porque ese niño de pronto fue dócil, o los padres podían manejarlo de alguna manera. Ese es otro cantar bien distinto, porque ese niño que aceptó su tratamiento, que de pronto ya maneja él mismo su insulina, que se hace sus controles, que es un nene precioso y re modelo, llega a la adolescencia y entonces se arma un lío bárbaro. La propia adolescencia puede desestabilizar la Diabetes, porque la adolescencia también es una etapa de cambios neurohormonales, y esos cambios pueden provocar desequilibrios en esa Diabetes que de pronto estaba compensada hasta ese momento; con una determinada medicación se había una compensación y de pronto durante la adolescencia, esa compensación se pierde de pronto por esos cambios, o se pierde también porque ese adolescente no cumple tan bien el tratamiento, ya no acepta tan bien todas las indicaciones de su médico o de sus padres, porque no acepta ninguna norma, porque es adolescente. Entonces no le gusta que le digan lo que tiene que hacer, y porque además la adolescencia se acompaña de un fenómeno bastante conocido, que es el fenómeno de los superpoderes. Los adolescentes son todopoderosos, son invulnerables, yo le llamo el “Síndrome de Superman y Batichica”, no les puede pasar nada. El accidente de tránsito le pasa al de la vuelta. El embarazo, es la muchacha de al lado. El VIH se lo agarra el vecino de enfrente: “…a mí nunca me va a pasar nada porque soy invulnerable, tengo un escudo protector que hace que yo pueda asumir conductas de riesgo y no me pase nada”.

Otra cosa que puede suceder con los adolescentes con esta patología en particular, es que tenga alguna otra. No hay que olvidarse que el adolescente diabético también puede tener otras cosas. Puede tener un trastorno de ansiedad, puede tener una patología alimentaria, le pueden pasar un montón de cosas. Y hay como una especie de tendencia a explicar todo lo que le sucede, a través de la patología crónica, pero no hay que olvidar también que puede haber comorbilidades, eso hay que tenerlo siempre en cuenta, y desde el punto de vista médico, evaluar a ese adolescente como lo que es: como un adolescente, no como un diabético, sino como un adolescente con una patología crónica, a quien hay que verlo con la mirada de la adolescencia, con toda la problemática que trae aparejada.

No hay que olvidar que ese adolescente estudia, ver como rinde en los estudios, ver qué es lo que pasa con ese adolescente que en la escuela se daba la insulina, y de repente en el liceo ya no se la quiere dar, porque es distinto, es bien diferente ser “el distinto” en la escuela que en el liceo. Entonces eso también hay que manejarlo, el adolescente se siente diferente. Hay que tratar de fomentar en todos los aspectos la autonomía, que el adolescente con una patología crónica logre ser lo más independiente posible, permitirle que se encargue de sí mismo.

Obvio que hay que ayudarlo y vigilar las conductas que tiene. Hay que estar atento, pero no encima. Y una cosa importante también, es que en este transitar por la adolescencia, inevitablemente aquel que transita por alguna cosa, va a llegar a algún punto. El que transita por la adolescencia, va a llegar a la adultez, tarde o temprano. Ahora se llega generalmente, tardísimo; “Síndrome de Peter Pan”, se le llama así, es el niño que no quiere crecer. Entonces tenemos, adolescentes profesionales, que trabajan, con muy buenos sueldos, que tienen 30 años y que viven con el padre y la madre. Esto se da en Uruguay y se da en todo el mundo, es un fenómeno internacional.

Pero, ¿por qué hemos perdido esa ansiedad que había en generaciones anteriores de liberarse? Se vivía como una especie de liberación salir del hogar paterno, ¿por qué? Porque había cosas que no se podían hacer. Ahora se puede hacer cualquier cosa en el hogar paterno: es hotel, es lavadero, hay chef, es hotel de alta rotatividad, porque pasan novias, novios, tenés Internet, cable, LCD, cada dormitorio es una maravilla. Ahora no podés mandar en penitencia al dormitorio a los chiquilines, ¡si es un premio! Ojalá a mí me mandaran en penitencia al dormitorio de mis pacientes, me quedo a vivir.

-¿Y cómo maneja entonces eso la familia?
-La familia fundamentalmente, lo maneja promoviendo la autonomía, dejándole que se encargue de las cosas, que se haga responsable, eso se va haciendo desde la niñez, inevitablemente. No se puede llegar un día a los 15 años y decirle: “bueno a partir de ahora vos te hacés cargo de tal cosa…”, no, eso no existe, se va construyendo. Pero lo más importante de todo, es que ese adolescente que tiene una enfermedad crónica sienta que puede, que es capaz de hacer cosas, que esa enfermedad es una condición, que él no buscó, que nadie buscó, que nadie tiene la culpa de que la tenga, que lo va a acompañar siempre, y con la cual va a tener que convivir, pero que no tiene que ser como una especie de mochila pesadísima, que lleva horrible, como que no vamos a poder llegar al mismo lugar que si no tuviéramos la mochila.

¿Por qué no? ¿Cuántos chicos conocemos que no tienen ninguna enfermedad crónica y que no han llegado a ninguna parte? Montones. La enfermedad no es un impedimento. Porque hay un montón de chicos que no tienen la enfermedad, y que no hacen nada. Fijate cuántos hay en este momento, no me acuerdo el número exacto, lo que se le llama la generación “Ni-Ni”, ni estudian ni trabajan. De esos que ni estudian ni trabajan, ¿cuántos de ellos tienen una patología crónica? No creo que sean muchos. Entonces, ¿cuál es la causa de que no puedan lograr metas, o ponerse objetivos en la vida? Esa enfermedad no es causa de no tener objetivos, y de no luchar por ese objetivo, y de no transitar el camino que lleve a ese objetivo.

Y con respecto a la familia, yo creo que hay una cosa. Específicamente en el caso de la Diabetes, no. Porque digamos que la Diabetes es una patología que si bien altera la vida diaria en el sentido de que hay que medicarse y hacer controles, no tiene repercusiones en lo funcional. No es lo mismo tener un hijo diabético, que tener un hijo con un trastorno generalizado del desarrollo, o con una patología psiquiátrica grave, que conlleva a trastornos de conducta muy importantes de pronto. Son cosas diferentes.

Pero es muy importante que la familia también tenga respiro. No se puede estar la vida entera atrás de alguien. Y pendiente de, y solucionándole todos los problemas. Es imposible, nadie resiste, llega un momento que la familia se agota, se cansa, y empieza a hacer las cosas mal. Entonces está bueno, por ejemplo buscar, en el caso de la Diabetes, grupos que la familia, los papás fundamentalmente, ya que son quienes llevan generalmente sobre sus hombros la carga más importante, y de los papás, yo diría que la mamá es quien tradicionalmente en esta sociedad, es quien se encarga de los temas de salud, de los nenes, de la tía, de la abuelita, y del vecino de al lado. ¿Quién le lleva el caldo de pollo al que está enfermo? Es la madre. Las mujeres somos quienes tradicionalmente nos ocupamos del tema de la salud. Si tu ves en una sala de espera de los niños, de pediatría, un 80 % está con la madre. Afortunadamente va cambiando eso de a poquito, y hay muchos nenes, sobre todo chiquititos, con los dos. Y algunos con los papás, porque a veces las mamás trabajan todo el día y de pronto es el papá el que tiene más facilidad para pedir en el trabajo, y ya no le da tanta cosita estar en la sala de espera del pediatra. Esos paradigmas, hay cosas que han cambiado, y que vienen cambiando para bien, y en eso tenemos una enorme responsabilidad las mujeres, tenemos que dejarlos que se ocupen. De ese hijo con una problemática, el papá se tiene que ocupar. Porque aparte nosotras también tenemos una especie de complejo de “Batichica”. Nadie hace la cama igual que nosotras, siempre queda una arruga. ¿Y que importa? Si igual vamos a dormir lo mismo con la arruga. “No, al nene lo acompaño yo, porque vos te vas a olvidar de decirle y de preguntarle si la insulina, si la agujita, si la cosa, vos sos un inútil, dejá que voy yo”.  Y les dejamos creer que son unos inútiles. Y pobre hombre, si le hacemos creer que es un inútil, ¿para qué va a ir?

Entonces, está bueno que se integre, porque el trabajo de a dos, es mucho más liviano. Si un mes va la mamá al diabetólogo con el hijo, y al mes siguiente va el papá, van a ir cada dos meses, y el papá va a estar mucho más interiorizado de lo que le pasa, y va a poder tomar acciones, va a poder controlar, va a poder vigilar, se va a sentir integrado, se va a sentir importante. Porque en eso yo lo que veo es que las mujeres tenemos mucha responsabilidad, porque hemos estado un montón de tiempo pidiéndoles que hagan cosas y cuando las hacen les decimos que lo hacen mal: “dejá que lo hago yo, mejor y más rápido, y más lindo”. Nosotras mismas nos cargamos. “Yo puedo con todo”. Puedo con el nene, con la insulina, con el trabajo, con el vecino, con mi mamá, y con todo. Y miro la novela. Nos hemos cargado con eso. Entonces, esa es una mochila muy pesada en una familia con alguien con una patología crónica.

Entonces, primero que nada también, hacerse espacios propios. Los papás tienen que poder salir, tener sus distracciones, salir, que haya alguien más. Hay un terapeuta argentino que le llama “Posta de relevos”. Tener una posta de relevos, que ya esté entrenada. Una tía de repente, mientras son chicos, y después cuando son adolescentes hay que irlo viendo de a poquito. ¿No se puede quedar solo un fin de semana mientras los papás se van? De repente si tiene 16, 17 años, se puede quedar solo, con una abuela que ande ahí en la vuelta, o con una tía, o con un tío, o se van a quedar a la casa de una amiga, que está enterada esa mamá de lo que pasa y que puede y acepta hacerse cargo de.

Porque también, no dejamos que nadie se haga cargo: “No, como yo nadie lo va a cuidar”. Y de repente es cierto, como la mamá, nadie lo cuida, para eso estamos las mamás, los cuidamos mucho, pero a veces los cuidamos como de más. Porque la verdad es que también le pueden pasar cosas estando con nosotros. El que nosotros estemos permanentemente como mamás no va a garantizar que ese chico no tenga un problema, no somos garantía. Nadie puede decir “mientras esté conmigo no le va a pasar nada”, eso es no es cierto. Y corre para el diabético, y corre para cuando hay que ir a la vuelta a hacer un mandado. De repente va con la mamá, y aún así le puede pasar algo. Involucra a la familia nuclear, y a la familia extensa también. Hay que tener siempre alguna reserva, porque además también nos pueden pasar cosas a la mamá o al papá, pueden tener un accidente, pueden enfermar.

Y si un día tiene una apendicitis y tiene que estar internado tres días, ¿qué hace ese chico si no hay nadie más que lo pueda atender? Hay que fomentarle la socialización. Que no hay nada que no pueda hacer por ser diabético, porque en realidad no hay nada que no pueda hacer por ser diabético.

A veces algunos chicos viven su Diabetes como algo vergonzoso, porque o no quieren controlarse en público, o no quieren sentirse cargando para un baile su control, su insulina, entonces prefieren no mencionar el tema, y eso puede a veces ser peligroso…

Bueno, eso hay que respetarlo, pero siempre tiene que haber alguien que sepa, por lo menos las primeras veces. Luego los chicos van aprendiendo a hacerse responsables y naturalmente van integrando al círculo de amigos, eso se produce en forma natural, salvo que el joven tenga un problema además de ser diabético, de socialización, que es otra cosa.

No hay que pensar: “lo que pasa es que no quiere tener amigos para que no sepan que es diabético”, no, de repente aunque no fuera diabético también tendría ese mismo problema. A eso es a lo que yo me refiero, que no hay que adjudicar todo a la enfermedad crónica. Hay que verlo como una persona integral. O “le va mal en el liceo porque es diabético”. No señor. Acá en la consulta me dicen a veces: “le va mal en el liceo porque los padres estamos separados”, pero si hay un montón de nenes con padres separados que les va bien. Y otro montón con padres juntos, que les va horrible. Ese no es un motivo, hay que analizarlo más profundamente. Y verlos, que tengan sus controles, que vengan a la policlínica, que tengan que tener de pronto consulta con psicólogo.

-¿Qué ofrece por ejemplo este equipo multidisciplinario, policlínica?

-Consulta con psicólogo, igual que a cualquier adolescente. esta Que además se les dé alguna herramienta para manejar su patología crónica, sí, por supuesto, en conjunto con quienes lo traten. Siempre está bueno estar en contacto, eso es algo muy importante, yo al menos en la patología crónica, siempre hago hincapié en que no puede haber 8 profesionales cada uno por su lado haciendo lo que se le antoja. Siempre tiene que haber un relacionamiento entre nosotros.

Obviamente es el diabetólogo quien guía el tratamiento de base, el tratamiento de la enfermedad de fondo. Ahora, si ese diabetólogo considera que de pronto está bueno que vea un psicólogo, por una cosa que el diabetólogo ve, porque lo conoce y porque hace mucho tiempo que lo ve, y porque un diabetólogo tiene mucha relación con su paciente y lo conoce, lo conoce de tiempo y lo conoce de muchas veces. Entonces se produce una relación médico/paciente muy interesante si se sabe utilizar bien. Entonces bueno, puede venir acá, lo puedo ver yo como médico general, sí, por supuesto porque de repente está bien que lo vea alguien que también lo vea en forma un poco más integral. La ginecóloga, en las mujeres diabéticas. Eso es fundamental, la consulta ginecológica de las adolescentes. ¿Cómo se van a cuidar si van a tener relaciones sexuales? ¿Qué anticonceptivos pueden tomar y cuáles no? Hacer hincapié en el uso de preservativo, para evitar las infecciones. Hacer hincapié en que hay que tener estabilizada la Diabetes, y que cualquier infección de tipo genital o urinaria, puede desestabilizar o descompensar la Diabetes.

Eso lo tiene que saber una joven, y si nadie se lo dice, no lo va a saber. Pero la consulta ginecológica es fundamental. En el varón diabético también, que sepa que el control de su Diabetes es muy importante para su futuro sexual y reproductivo, porque la Diabetes sabemos que es una de las primeras causas de disfunciones eréctiles. Entonces bueno, si tiene compensada su Diabetes de tal manera que no tenga complicaciones de tipo de arteriopatías, va a funcionar mucho mejor.

Pero eso lo tiene que saber también, y tiene que aprender a manejarlo. Con respecto a las infecciones, con respecto al proyecto de vida, ¿cuál es su proyecto de vida? Puede venir acá a orientación vocacional, lo mismo que hace cualquier otro adolescente. Dificultades que tengan en los estudios. Pero es importante la consulta, la consulta precoz, porque a veces se tiene la tendencia a que todo lo que le pasa se debe a la Diabetes, y no siempre es así.

Y una cosa fundamental es el tener siempre presente los trastornos de conducta alimentaria, que se asocian muy frecuentemente con la Diabetes, los hemos visto en innumerables situaciones. El mal uso de la insulina, el manejo inadecuado del peso corporal, el manejo inadecuado del ejercicio.

Y si vamos a otro sector de la patología, empezamos con la Diabetes I, pero no hay que olvidarse de la gran familia de la Diabetes tipo II, no insulino dependiente, que depende también de esta epidemia de sobrepeso y obesidad que estamos teniendo y que también tenemos que prestarle mucha atención, porque también es una patología crónica. Entonces a esa también tenemos que prestarle atención.

Y fundamentalmente también los trastornos del estado de ánimo en los adolescentes diabéticos, hay que prestarles mucha atención, y consultar lo antes posible. Cambios de conducta, agresividad, cambios en el sueño, dificultades en el dormir, alteraciones en la alimentación, cambios en las costumbres, cosas que de pronto, un chico que no tenía dificultades de relación de pronto se vuelve aislado, no adjudicarlo a “lo que pasa es que es adolescente y es lógico que esté todo el día encerrado en el cuarto a oscuras”. No es tan así. Todo con criterio. Y la familia vigilando, igual que con cualquier otro adolescente, sólo que en el adolescente diabético tiene un nivel un poquito más alto de riesgo, porque si tiene una alteración del estado de ánimo de tipo depresivo puede alterar la forma en que acepte o que haga realmente efectivo su tratamiento.



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