Diabetes al día

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S.U.N.E.D.
Planificacion del Embarazo: la perspectiva nutricional.PDFImprimirE-mail
Escrito por S.U.N.E.D.

Cuando toda pareja decide tener un hijo debe tener presente la importancia de los beneficios tanto para la familia, como para la madre y el futuro bebé de mantener una dieta balanceada y hábitos de vida saludables, que perduren a lo largo  de la vida.
Es tan importante el concepto planificación del embarazo que tendría que estar presente en todas las instancias de educación de las personas en edad fértil.
Este concepto debemos reforzarlo aún más si el caso es el de una mujer con Diabetes Tipo 1 o Tipo 2, para lograr un óptimo control metabólico previo a la concepción, tan relevante para el niño como para la madre.


Cuando en nuestro país se edita el libro “33 meses en los que se define el partido: 33 ideas para jugarlo”, quedaron plasmados la importancia del autocuidado, y empieza así: “La planificación del embarazo es una gran oportunidad para mejorar el estado nutricional de la mujer, tener un peso adecuado y asegurar un aporte de nutrientes fundamentales para el desarrollo intrauterino, particularmente el ácido fólico.”

¿Particularmente el  ácido fólico? ¿Por qué?

Porque cumple un rol fundamental en el desarrollo del sistema nervioso central del niño, el tubo neural se cierra aproximadamente entre los primeros 21 y 27 días de la concepción, muchas veces cuando la madre recién sospecha o no sabe que se encuentra embarazada.

¿Qué es el ácido fólico? ¿Dónde se encuentra?
El ácido fólico, -también conocido como vitamina B9- es una vitamina hidrosoluble necesaria para la formación de proteínas estructurales y hemoglobina. Es una vitamina del complejo de vitaminas B que se encuentra en algunos alimentos enriquecidos y en forma sintética (es decir, más fácil de asimilar). El ácido fólico es una vitamina de baja biodisponibilidad y estabilidad frente a la cocción, por lo que se recomienda para cubrir sus requerimientos consumirlo bajo éstas 3 formas:

Alimentos fuente: vegetales de color verde oscuro (acelga, espinaca, chauchas, brócoli), lentejas, porotos, garbanzos y naranjas.

Alimentos fortificados: Desde el año 2006 es obligatoria la fortificación de todas las harinas de trigo con hierro y ácido fólico por imperio de la Ley 18071.

Suplemento de ácido fólico: El cual debe iniciarse por lo menos 3 meses antes del embarazo y mantenerla al menos durante el primer trimestre. (MSP, 2006)

La planificación del embarazo es una gran oportunidad para mejorar el estado nutricional de la mujer, y tener un peso adecuado. ¿Por qué?

En caso de que la mujer presente déficit de peso u obesidad, la oportunidad de corregirlo, debe ser antes del embarazo. Hay estudios que avalan que la correcta intervención nutricional desde etapas tempranas de la vida cumple un rol fundamental en la prevención de  enfermedades crónicas no trasmisibles.

El déficit de peso de la mujer antes del embarazo es un factor de riesgo mayor para el bajo peso del niño al nacer que el incremento de peso materno insuficiente durante el embarazo.

El exceso de peso previo de la mujer, como la ganancia elevada durante la gestación, lleva a una mayor incidencia de presentar tanto Diabetes gestacional como hipertensión. Ambas condiciones generan riesgos para la salud  de la mujer y el niño.

No es conveniente el descenso de peso durante el embarazo, aún en las mujeres obesas. Perder peso conlleva a movilización de grasas, lipólisis y liberación de sustancias que atraviesan la placenta y tienen efecto tóxico sobre el feto. Aunque debemos destacar que en la práctica clínica al cambiar de dietas hipercalóricas asociadas a malos hábitos alimentarios, a dietas balanceada hay una pérdida de peso inevitable, a la que inicialmente no se le debe conceder mayor trascendencia.  

El plan de alimentación debe ser adecuado a las condiciones socio-económicas y hábitos de cada paciente. Es de gran valor en el tratamiento de la gestante con diabetes, no solo para evitar grandes oscilaciones glucémicas, sino para lograr un adecuado aporte de elementos necesarios para el crecimiento y desarrollo fetal, favoreciendo la lactancia.

¿Cuál es la ganancia de peso óptima para tí?
En el momento de dar a conocer cual es el objetivo de la ganancia ponderal durante la gestación, es necesario conocer el peso previo al comenzar el embarazo, ya que éste determinará el aumento ponderal materno.

IMC peso/talla2                                 ganancia ponderal


•    Bajo peso     IMC menor a 18,5                    12 a 17 kg
•    Peso normal IMC 18.5-24,9                          11,5 a 18 kg
•    Sobrepeso    IMC 25-29,9                             7  a 11 kg
•    Obesidad      IMC igual o mayor a 30             5  a  9 kg

Fuente: Institute of Medicine and the National Research Council (2009)

Por ejemplo, una mujer con un peso pregestacional de 85 kg y una talla de 165 cm, su ganacia de peso debería ser de 5  kg.
Para un control metabólico óptimo se busca lograr la ganancia de peso menor posible dentro de los rangos indicados.

¿Cuál debe ser tu ritmo de ganancia de peso y asegurar un aporte de nutrientes fundamentales para el desarrollo intrauterino?
El ritmo aconsejado de ganancia de peso es de aproximadamente 400 gramos por semana a partir del segundo trimestre, tomando como referencia peso normal.

Se recomienda hacer seguimiento de peso durante toda la gestación, con el Nomograma para IMC de Eduardo Atalh, MSP- Chile.

Para lograr cumplir con lo pautado en lo que hace el incremento ponderal y la diabetes materna es necesario realizar un plan de alimentación respetando las necesidades energéticas del embarazo, sin incluir dietas excesivamente restrictivas. Este plan debe ser conducido por licenciadas en nutrición con experiencia en el manejo de estas pacientes.

No se recomiendan dietas con valor calórico total inferior a 1800 Kcal /día.

Se agregan 300 Kcal diarias a partir del segundo trimestre para contemplar el peso materno y el desarrollo fetal. Si es necesario se debe ajustar el aporte calórico en forma personalizada.

En lo que se refiere a la distribución nutricional porcentual, se recomienda un aporte de 45 a 55 % por parte de los carbohidratos. Se restringe el aporte de carbohidratos simples que presentan un elevado índice glucémico, por lo que se prefiere la ingesta de carbohidratos complejos; acompañados de fibra y que estén armónicamente distribuidos a lo largo del día. El objetivo de este fraccionamiento es evitar los ayunos prolongados que pueden producir hipoglucemias y cetosis de ayuno.

No se recomiendan planes con menos de 150 gramos de carbohidratos  por día. Si bien se busca una carga constante de carbohidratos por comida, el plan de alimentación es dinámico y tiene estrecha relación con el automonitoreo diario de glicemia capilar (pre y post prandial) y el plan de insulinoterapia que realice.

Las proteínas representan aproximadamente el 20 % del VCT (valor calórico total, calorías necesarias por día); en el primer trimestre se prescribe 1 g / kg de peso teórico, teniendo especial cuidado que el 50 % del aporte sea de alto valor biológico. En adolescentes se recomienda 1.5 g/kg de peso teórico. A partir del segundo y tercer trimestre se recomienda agregar 10 grs. de proteínas alto valor biológico.

Las grasas cubren el resto del VCT, en un 30 a 40%, es importante el aporte de aceites poli y monosaturados crudos que son esenciales para el adecuado desarrollo neurológico fetal.

Las vitaminas pueden ser cubiertas con una alimentación saludable, excepto los folatos. Los minerales, no presentan dificultades a excepción del hierro a partir del segundo trimestre y verificar el aporte de calcio de 1200 mg /día, por su importancia, sino suplir en forma medicamentosa.

Respecto del sodio, es importante señalar que ni los edemas, ni la HTA inducida por el embarazo son sodio-dependientes, por lo cual se plantean dietas normosódicas que no es igual a dieta libre. Mantener el consumo de sodio en 2.4 g./ día lo que equivale a 6 g. de cloruro de sodio. En cambio en la HTA crónica es necesario la prescripción de una dieta hiposódica.

Suspender alcohol y tabaco.

En lo que se plantea con respecto al aporte de fibra es aumentar su aporte tanto de fibras solubles como insoluble por su importancia en la embarazada con diabetes. La fibra soluble retarda la absorción de la glucosa intestinal y por consecuencia reduce los picos hiperglucémicos. La fibra insoluble para evitar el estreñimiento.

El uso de edulcorantes es mandatario; se prefiere la sucralosa que no tiene efectos perjudiciales para el feto.

Para poder hilar fino en el tratamiento y que todo el esfuerzo que  se espera no solo por parte del nutricionista sino también del paciente pueda lucir, es necesario que la embarazada asista a la consulta con un registro de ingestas diario, prolijo y ordenado. El objetivo es tener distinta información personalizada del automonitoreo capilar, de las ingestas reales, horarios, preparaciones habituales de la familia, respuesta glucémica de las mismas, comportamiento frente a actividades sociales o laborales que acompañan sus comidas. Una vez evaluado el recordatorio de ingestas se tiene un grado de conocimiento del paciente y su entorno, poniendo en evidencia los posibles errores que, repetidos, contribuyen a su control metabólico no adecuado.

Es decir cuando se educa y se hacen los cambios necesarios es sobre la vida real del paciente, solo de esa forma sé esta así en condiciones de trazar el plan de alimentación correcto para el adecuado control metabólico y prevención de complicaciones futuras. El método de conteo de carbohidratos es sin duda una herramienta eficaz.



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