Diabetes al día

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Dr. Juan José Fraschini
50 Años con la Diabetes.PDFImprimirE-mail
Escrito por Dr. Juan José Fraschini

Días pasados la Asociación Española 1ª de Socorros Mutuos homenajeó al Dr. Juan José Fraschini por sus 50 años ininterrumpidos de trabajo en Diabetología. Pionero de la investigación, educación y difusión de la Diabetología en Uruguay, Diabetes Al Día se suma al merecido reconocimiento a este científico uruguayo, colaborador y amigo de esta publicación y todos sus lectores.

 

Creo que yo comencé a hablar de Diabetes mucho antes de recibirme y hacer las prácticas de medicina. Ya en 1941 vi que mis dos abuelas –paterna y materna- sufrían complicaciones graves por la Diabetes. En esa época se sabía muy poco y muchas cosas no se trataban. Ese panorama oscuro me siguió acompañando en mi vida, y recuerdo que cuando estaba en segundo o tercer año de medicina una compañera me preguntó si sabía algo de Diabetes porque una hermana suya había debutado con Diabetes Tipo 1, y yo –sin querer- le pinté un panorama muy feo.

Por suerte en 1968 tuve que ir al interior de la república como practicante. Digo por suerte porque hasta ese entonces a mí me daba miedo todo lo relativo a la Diabetes: dar insulina, el tratamiento, las hipoglucemias. En se viaje llevaba conmigo un libro que había escrito el Dr. Francisco Roca. Ese libro fue como mi libro de cabecera y fue el que me permitió ir aprendiendo sobre Diabetes. En esa época conocí a una diabética insulino dependiente que estaba muy mal tratada: le habían dicho que era diabética, le habían dado Insulina y nada más. Como ella vio que no se mejoraba no se dio más Insulina y había bajado hasta 38 quilos. Como no mejoraba la referí al Hospital Maciel, donde me relacioné con la Dra. Perla Temesio. Temesio y Roca fueron grandes referencias de la Diabetes en ese momento.

Cuando me recibí, como ya había trabajado de practicante con la Dra. Temesio, ella nos sugirió a la Dra. Laura Gallego y a mí si queríamos seguir trabajando en Diabetes, ya que en ese momento se habían creado puestos para esta especialidad, y entonces comenzamos.

En el año 1972, ya trabajando en la Policlínica, se realiza en Montevideo el Primer Congreso Latinoamericano de Diabetes, donde yo colaboré a pedidos de los Dres. Roca y Temesio. Posteriormente la Dra. Temesio me pidió que colaborara en la Asociación de Diabéticos del Uruguay, de modo que me hice socio y a los dos o tres años participé de la Comisión Directiva como Vocal, donde estuve muchos años. Posteriormente el Dr. Roca me preguntó si me sentía capacitado para ser Presidente de ADU y yo le contesté “si ustedes me ayudan, sí”. Allí comenzaron muchos años de trabajo luchando para conseguir mejoras para los diabéticos, entre ellas que gracias al esfuerzo de ADU nunca más faltó Insulina en el Uruguay, y hoy en día tenemos las mejores insulinas del mundo, y tirillas de control, todo eso por tickets verdaderamente económicos en las mutualistas y hospitales.

Cuando yo empecé a trabajar con la Dra. Perla Temesio el panorama era oscuro: se veía que la sobrevida de los diabéticos no pasaba de los 20 años, y hoy en día afortunadamente conozco gente que tiene más de 60 años de diabéticos y sin complicaciones. Todo esto por los adelantos científicos, mejores insulinas, hipoglucemiantes orales, elementos para el autocontrol, pero sobre todo porque el diabético ha comprendido que la Diabetes es como un nuevo conyugue de él; es como una nueva pareja que tiene que durar toda la vida, y hay que llevarse bien con ella.

Hoy la educación del diabético está extendida. Existe la educación por medio de los especialistas que lo atienden, la educación en ADU, en la Fundación Diabetes Uruguay, pero lo que pasa es que el diabético –como los uruguayos en general- es cómodo y quiere que le den las cosas servidas. No, todo debe implicar un sacrificio. El concepto es el que poníamos hace años en unas rifas que hacíamos para solventar los campamentos de ADU: “Ayúdanos para que podamos ayudarte”. Hay que dar para recibir.

Por otro lado, yo sé que la Diabetes no es una cosa fácil, porque no es fácil estar dándose Insulina todos los días, pinchándose para controlarse, pero si entendemos que haciendo esto, por ejemplo en el caso de un niño que debuta a los 10 años, si se controla y hace todo esto puede vivir 60 años más, bueno, entonces estamos llegando al promedio de vida general en el Uruguay. Pero eso implica sacrificio y compromiso de todos: del niño, de sus papás, de su familia y de todo el entorno, que deberá acompañarlo en su Diabetes.

Cuando yo comencé, el paciente para conocer su estado tenía que hacerse un examen en su casa con la orina. Era todo muy impreciso. O sino debía ir al laboratorio y esperar hasta 24 horas el resultado. Hoy en día es prácticamente instantáneo y además los aparatos las empresas farmacéuticas los dan sin costo. Cuando el Dr. Francisco Roca trajo los primeros aparatos, en aquel momento valían más de 500 dólares cada uno. Hoy en día si el paciente tuviera que comprarlos, valen menos de 100 dólares, y no son los mismos dólares de aquella época. Y las tiras en los hospitales son sin costo y en las mutualistas con un ticket mínimo.

A los lectores de Diabetes Al Día, les diría que en Diabetes, el que lee y aprende, va a estar cada vez mejor. Por ejemplo, yo a los sesenta y pico de años aprendí a manejar una computadora. Eso fue hace 14 años atrás. Mucha gente en ese momento diría “y este veterano aprendiendo esto…?” Hace años la gente pensaba que no se podía volar, y hoy volamos con aviones más rápidos que el sonido. Cosas que eran impensables de pronto son moneda corriente. Es un progreso constante y se bajan los costos también. Todavía hay cosas que son caras, como las bombas de Insulina, pero también han bajado y mejorado mucho y hoy día hay bombas que además tienen sensores contínuos de la glucemia. Quizás incluso en un futuro cercano se pueda reducir más el tamaño de esos aparatos e implantarlos debajo de la piel como los marcapasos, porque los primeros marcapasos eran enormes y ahora se implantan bajo la piel y esa persona vive perfecto. Es mucho lo que ha pasado en tan solo 50 años.

En estos 50 años con la Diabetes han pasado por el consultorio miles de personas, y quiero resaltar que muchos de ellos, cuando tuvieron complicaciones, me dijeron: “usted tenía razón, pero yo no le hice caso. No seguí sus consejos”. Entonces, cuando el médico aconseja una cosa, conviene seguirla aunque cueste. Porque después que llegan las complicaciones, los médicos no las podemos solucionar.



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