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Dr. Carlos Russo
Enfermedades ginecológicas: efectos en la sexualidad.PDFImprimirE-mail
Escrito por Dr. Carlos Russo

Nos interesa resumir algunas afecciones ginecológicas que atentan contra la sexualidad de la mujer, no solo, sino también, en su pareja.
Algunos trastornos se manifiestan en forma de dolor pélvico como ser:
La miomatosis uterina (fibromas).
Los quistes ováricos.
El dolor de la ovulación (que aparece en la mitad del ciclo menstrual).
La congestión pélvica.
Las lesiones de las Trompas de Falopio y de los ovarios.
La endometriosis.
Las vaginitis y vulvitis.

La miomatosis uterina llamados también Fibromas, son tumoraciones benignas de crecen en la pared del útero. Sus síntomas dependen del tamaño, de la cantidad, y del eventual sufrimiento. Pueden provocar hemorragias menstruales abundantes y más prolongadas en el tiempo, dolor pélvico, sobre todo durante la menstruación, o durante la ovulación. Si comprimen la vejiga generan mayor frecuencia miccional.

La inflamación de las Trompas de Falopio llamada salpingitis se manifiesta como dolor abdominal bajo, intenso, con vómitos si el cuadro progresa. Puede aparecer hemorragia genital y secreción purulenta a través de la vulva. En casos severos requiere cirugía de urgencia.

Las vaginitis y vulvitis son la inflamación de vagina y vulva. La vulvo-vaginitis es cuando afecta a las dos estructuras a la vez. Se pueden deber a diferentes causas, entre ellas; infecciones, cambios hormonales, tumores irradiados previamente, uso de sustancias irritantes o incluso, por mala higiene. Los cambios hormonales post-menopáusicos, favorecen las infecciones debido a la disminución del grosor de la mucosa vaginal secundaria a la disminución de los estrógenos. Se pueden manifestar por flujo abundante, olor fuerte y ardor y/o dolor vaginal.

La medicina bien realizada, exige llegar siempre a un diagnostico positivo del cuadro clínico. Por ello, el médico que se enfrenta a un cuadro doloroso como los que estamos viendo, debe saber distinguir si su causa es ginecológica o no.

El dolor pélvico puede deberse a otras afecciones, apendicitis, diverticulitis, gastroenterocolitis, enfermedades crónicas del intestino, (enfermedad de Crohn o colitis ulcerosa crónica), infección de las vías urinarias, cistitis o cólicos renales entre otras.

También nos podemos enfrentar a los trastornos asociados al síndrome menstrual. Si bien durante la menstruación, se pueden mantener relaciones sexuales completamente normales, no es lo más frecuente que esto suceda ya que existe habitualmente una cierta incomodidad por la hemorragia tanto en la mujer como en el varón, pero no es una contraindicación como a veces se cree.

Interesa particularmente el llamado síndrome premenstrual debido a las alteraciones que puede generar en la mujer y desalentarla en lo que al deseo sexual se refiere.

El síndrome premenstrual, puede comenzar entre una y dos semanas antes de la menstruación. Se debe a las fluctuaciones de los estrógenos y progesterona. Pueden ocasionar retención de líquidos, que hacen más sensibles a los senos, aumentar su volumen y generar edemas de miembros inferiores.

Si el síndrome premenstrual es muy molesto puede anunciar que la menstruación también lo será, teniendo por consecuencia una Dismenorrea, (menstruación dolorosa). Todo este síndrome se puede manifestar con, distención abdominal, dolor en los senos, cambios de humor, depresión, cefaleas, sofocos, cansancio, ira, dolores articulares, entre otros síntomas.

Una de cada cinco mujeres puede sufrir también dolor intermenstrual que aparece antes, durante o luego de la ovulación. La ovulación se produce en la mitad del ciclo menstrual, aproximadamente el día catorce luego de la última menstruación. Se debe a la rotura del folículo que libera al ovulo y que puede entonces irritar el revestimiento abdominal (peritoneo). Es un dolor abdominal bajo, del lado del ovario responsable, tipo cólico y a veces, intenso.

Con todo lo que hemos expresado anteriormente, podemos concluir, que frente a un cuadro doloroso ginecológico, la mujer puede no encontrarse con el ánimo suficientemente en alto y positivo como para encarar ni siquiera los juegos preliminares a una relación sexual y mucho menos, pretender que tenga ella la iniciativa como escuchamos de algunos varones.

Se desencadena por lo visto más arriba, una disminución del deseo sexual, siendo por tanto su causa medica-ginecológica y no sexológica.

Haciendo un buen uso del sentido común, siempre, ante una consulta femenina por causas sexuales, debemos contar con la evaluación previa de un ginecólogo, condición sin la cual estaríamos ejerciendo una pésima medicina, que por otra parte, se ve adiario.



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